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Las Sociedades de Control

 


"Félix Guattari imaginaba una ciudad en la que cada uno podía salir de su departamento, su calle, su barrio, gracias a su tarjeta electrónica (dividual) que abría tal o cual barrera; pero también la tarjeta podía no ser aceptada tal día, o entre determinadas horas: lo que importa no es la barrera, sino el ordenador que señala la posición de cada uno, lícita o ilícita, y opera una modulación universal”.
(Post-Scriptum sobre las Sociedades de Control, Gilles Deleuze, 1990)


INTRODUCCIÓN

Los acontecimientos que nos rodean pienso que no han hecho más que acelerar una tendencia subyacente de nuestra civilización, y dentro de ella de las tecnología que ésta ha desarrollado, y esta misma aceleración cuyos efectos se hacen cada vez más a la vez visibles e inquietantes, al menos para mí y muchos que piensan como yo; es lo que me impulsa a hacer una reflexión sobre las teorías del Poder de Foucault y su amigo Gilles Deleuze, y su relación con la actualidad. Uso también, en buena parte los temas tratados por Lewis Mumford en sus escritos, donde aborda lo que el llama La Civilización de La Máquina.

Para empezar creo que debemos describir un poco los diferentes tipos de "sociedades" según las tesis de Foucault, que las divide en Sociedades de Soberanía y Sociedades Disciplinarias, y aunque ya Foucault veía que el modelo de Sociedades Disciplinarias estaba entrando en decadencia (murió en 1984), es Gilles Deleuze el que comienza a usar el término Sociedades de Control para describir los nuevos mecanismos de actuación del poder en la sociedad, lo cual expuso en su famoso ensayo "Post-Scriptum sobre las Sociedades de Control" que publicó en 1990 (Gilles Deleuze murió en 1994)


LAS SOCIEDADES DE SOBERANÍA Y LAS DISCIPLINARIAS


“Las viejas sociedades de soberanía manejaban máquinas simples, palancas,
poleas, relojes; pero las sociedades disciplinarias recientes se equipaban con
máquinas energéticas, con el peligro pasivo de la entropía y el peligro activo del
sabotaje; las sociedades de control operan sobre máquinas de tercer tipo,
máquinas informáticas y ordenadores cuyo peligro pasivo es el ruido y el activo la
piratería o la introducción de virus. Es una evolución tecnológica pero, más
profundamente aún, una mutación del capitalismo”
(Post-Scriptum sobre las Sociedades de Control, Gilles Deleuze, 1990)

La teoría de Foucault sobre los diferentes tipos de sociedades que él identifica, quedan expuestos en su libro "Vigilar y Castigar" (1975) y en sus lecturas del Collège de France recopiladas en "Defender la Sociedad, curso en el Collège de France (1975-1976)". 

En ellas Foucault trata en primer lugar de las antiguas Sociedades de Soberanía, de origen medieval, herederas, en buena parte de un ciclo previo de violencia, violencia fundadora de su legitimidad (los nobles-guerreros), avalada por un orden trascendente (religioso-cristiano) estamental, donde, en palabras del propio Foucault su poder se basaba en "hacer morir y dejar vivir"; queriendo indicar con ésta fórmula que estas sociedades, que de algún modo ahora consideraríamos "primitivas", los poderosos ejercían su acción de dominación sobre la capacidad/amenaza de "dar muerte", pero en lo relativo a los otros aspectos de la vida, la organización de la vida doméstica, la organización en buena parte del trabajo, las herramientas, los conocimientos, los pensamientos últimos que no llevan a la acción contra el poder, el cuerpo, etc... todo eso quedaba al margen del interés del poderoso, sea éste un noble o un rey.

Estas sociedades se basan en el pacto "Hobbesiano" (teoría del Leviatán de Thomas Hobbes) de que es gracias al sometimiento al poder del soberano como terminan las luchas exterminadoras fratricidas que son características del estado "natural" del Hombre, homo homini lupus (el hombre es un lobo para el hombre) que decía este autor.

El comportamiento de los poderosos en las Sociedades de Soberanía guarda un poco semejanza con sus antepasados de origen, y la extracción de riqueza de sus  súbditos recuerdan al "saqueo" primordial; en realidad los poderosos no están interesados tanto en cómo se realiza la producción, y la forma en que viven sus súbditos como en el fruto de ese trabajo y las correspondientes demandas de reconocimiento de su autoridad y legitimidad, expuesto en los rituales de vasallaje medieval o las aclamaciones públicas y festejos en su honor, así como en las coronaciones, bodas, nacimientos de hijos y otras celebraciones de los reyes, donde los súbditos se vuelcan en manifestar su adoración por los monarcas.

Por ejemplo en el asunto de la administración de justicia es propio de las Sociedades de Soberanía el uso del suplicio público, porque el delito es una alteración de un orden estamental "sagrado", sancionado por la ley, la religión y la costumbre que debe ser expiado con sufrimiento.

En las Sociedades de Soberanía los juicios se realizan en privado y las ejecuciones en público, en cambio en las Sociedades Disciplinarias los juicios son públicos y las ejecuciones se hacen en privado, ya que las Sociedades Disciplinarias dependen mucho más de la continua reafirmación de la legitimidad de los actos que en las Sociedades de Soberanía, donde esa legitimidad está basada en la tradición y no requiere una continua reafirmación del "contrato social".

Por otro lado, como he comentado antes, en las Sociedades de Soberanía el control de los detalles de la vida de los súbditos era muy laxo, el noble estaba interesado principalmente en la colecta de impuestos o beneficios y era manifiesto su  desdén sobre los "asuntos mundanos" como son aquellos relacionados con la producción y el comercio, y en general todo aquello que no fueran las actividades relacionadas con la guerra o la caza y en general las gestas de honor (duelos, torneos, etc...) o la política de las familias (poder). Esto hacía que, en general, el control sobre la vida de los súbditos fuese poco intenso.  La vida en las comunidades campesinas transcurría, en buena parte, a criterio de los campesinos, en cuanto a la organización de las labores, los sistemas de cultivo, las herramientas, las técnicas, y por supuesto en cuanto a la organización de la vida privada, la crianza de los hijos y las relaciones humanas en general, por supuesto siempre dentro de lo requerido por la Iglesia y la "dignidad" de los nobles y el monarca.

Con el advenimiento del comercio, tanto a corta como a larga distancia a finales de la Edad Media y sobre todo en el Renacimiento, que trae consigo el incremento de la economía monetaria, el modelo de las Sociedades de Soberanía empieza a entrar en una crisis cada vez mayor, ya que las necesidades de mayores recursos en forma de dinero, obligan a los nobles, que quieren conservar los signos externos de su "alcurnia" a "apretar las tuercas" a los súbditos, modificando los usos y costumbres ancestrales, los acuerdos tradicionales con los campesinos; y combinado con el ascenso de los estados nacionales fuertes siempre necesitados de dinero para la expansión colonial y las grandes campañas militares a través de la deuda; todo lo cual conllevará a la larga serie de sangrientas revueltas de campesinos como en Alemania en 1525, que se prolongan en Europa hasta finales del siglo XVII, alcanzando su cénit devastador en la década de 1640 por toda Europa.

Ya Oswald Spengler describió esta misma fase de "la Gran Guerra del Dinero contra La Sangre" en su texto "La Decadencia de Occidente", relativo a como ese triunfo del dinero ocurre en todas las civilizaciones en determinados períodos de su desarrollo. Dice Spengler:

En la historia económica de cada cultura corre un conflicto desesperado librado por la tradición arraigada en el suelo de una raza, por su alma, contra el Espíritu del Dinero. Las guerras campesinas del comienzo de un período tardío (en el Mundo Clásico, 700-500 a.d.c., en Europa Occidental, 1450-1650, en Egipto, al fin del imperio antiguo) son la primera reacción de la Sangre contra el Dinero, que extiende su mano desde las ciudades sobre el suelo fértil. […] El Dinero apunta a movilizar todas las cosas. La economía mundial es la economía actualizada de los valores que se han separado completamente de la tierra, y hechos fluidos. El pensamiento monetario clásico, de la época de Aníbal, transformó ciudades enteras en monedas, y poblaciones enteras en esclavos, convirtiéndose así en dinero que podía traerse de todas partes a Roma y ser usado desde Roma como un poder.

La victoria del Dinero fue total, con el aplastamiento sangriento de toda disensión, no hubo el mínimo acuerdo y es a partir de entonces cuando comienzan masivamente los llamados "Cercamientos del Común" ("Enclosures" en inglés), que son el origen de la acumulación bruta de capital mediante la desposesión de esos bienes comunales y que conformará la base para el desarrollo del capitalismo industrial posterior.

Como analicé en otro artículo, en parte usando las tesis de Max Weber, indudablemente la Reforma Protestante ayudó en todo ese proceso de cambio social, al, de alguna manera, "bendecir" el éxito económico como señal de pertenencia al grupo de los "elegidos", en particular en el calvinismo; aportando los fundamentos de legitimidad social a todo este cambio masivo en la sociedad.

En la nueva era que se abre con el ascenso de la economía monetaria, del Dinero, cuya clase más favorecida es aquella que llamamos "burguesía", hace que el modelo de las Sociedades de Soberanía vayan entrando progresivamente en crisis, tanto desde el punto de vista del control económico como, más tarde, en el político, hay que entender la Revolución Gloriosa de Inglaterra en 1688 como la primera de las grandes revoluciones que entregará el control político a la burguesía en detrimento de la antigua nobleza de sangre, y esto continuará en el tiempo con la Revolución Francesa y las sucesivas Revoluciones Liberales del siglo XIX, siempre acompañadas de una "desamortización" de los bienes tanto eclesiásticos como comunales, es decir, la privatización de las propiedades comunales tradicionales con la generalización de las leyes "de Cercamiento" (Enclosures).

La nueva economía monetaria se rige por criterios de eficiencia, es necesario, por tanto, mejorar los procesos, las actividades económicas, siempre impulsados por el afán de mayores ganancias y por la generalización de las deudas, que actúan como "la zanahoria y el palo" en todo el proceso de crecimiento económico; y es en este ambiente de búsqueda creciente de la mayor eficiencia posible que comienzan a aparecer, de forma más definida, los rasgos de las Sociedades Disciplinarias, donde el control de la vida de las personas se hace mucho más profundo que en las anteriores fases de la  Historia, pues ahora el empresario o sus delegados, gestionan con detalle todo el proceso de producción o comercialización. Ya no se trata del noble en su castillo ocupado en sus "juegos de honor", sino del astuto propietario que busca el mínimo resquicio para incrementar sus ganancias, usando todos los recursos a mano con la mayor eficiencia posible y en muchos casos de forma implacable, y los principales recursos de la época, por supuesto eran las personas, a las que se les comienzan a organizar los horarios, los útiles y herramientas, los sistemas de trabajo, etc...que ya no son de propiedad comunal, sino que tienen un dueño.

Aunque el tránsito de un tipo de sociedad a otro es muy complejo, irregular y nada homogéneo, podemos decir que el ascenso definitivo de las Sociedades Disciplinarias se produce con la Revolución Industrial, donde se hace más necesario que nunca "acoplar" al Hombre a La Máquina, y para conseguir ese "acoplamiento" eficaz es preciso modificar/regular/disciplinar a los seres humanos para que puedan  adaptarse o yo diría que "tolerar" la nueva forma de producción.

Dice Andrew Ure, médico y teórico del desarrollo económico en 1835 en su libro "La Filosofía de las Fábricas": 

"Idear y proporcionar un apropiado código de disciplina del trabajo en la fábrica, adecuado a las exigencias de la automoción, fue la empresa hercúlea, la espléndida realización de Arkwright [inventor de la máquina hiladora continua]. Incluso actualmente, cuando el sistema se ha organizado perfectamente y su labor simplificado hasta el máximo, es casi imposible convertir a personas que han pasado de su pubertad, ya procedan de ocupaciones rurales o artesanas, en útiles obreros de fábrica. Después de luchar durante un espacio de tiempo para dominar sus descuidados e inquietos hábitos, terminan por renunciar espontáneamente a su empleo o por ser despedidos por sus patronos en razón de su falta de atención al trabajo." (el resaltado en negrita y subrayado es mío).

Lo que describe Andrew Ure, en el párrafo anterior, explica porqué fue, en parte, una necesidad de la tecnología  establecer la forma que adquirirá uno de los pilares básicos de la Sociedad Disciplinaria, como es la Escuela Infantil, pues como indica Ure, aquellos que han vivido hasta la pubertad en el seno del medio rural, en las formas de vida y organización del trabajo tradicionales de las Sociedades de Soberanía, no soportan el trabajo fabril (estamos hablando de las primeras décadas de la Revolución Industrial), no soportan el sistema de horarios rígidos, las demandas de absoluta concentración en un trabajo monótono durante muchas horas, la represión de las necesidades corporales de todo tipo, la aceptación de una disciplina férrea, una jerarquía indiscutida, la monotonía de los gestos, el absoluto aburrimiento, el ambiente industrial contaminado y degradado, etc....Es decir, una vez pasada determinada edad sin una educación infantil "adecuada", el Ser Humano no tolera acoplarse a La Máquina, incluso si eso supone el hambre y la miseria más abyecta, simplemente no lo soporta, ni física ni mentalmente.

La escuela infantil disciplinaria masiva, en buena parte (sé que estoy simplificando bastante el proceso), fue una necesidad del sistema debido a los cambios tecnológicos en la  producción y también en el ámbito militar, que hacía necesario establecer una férrea disciplina desde la primera infancia para conseguir el acoplamiento "correcto" Hombre-Máquina requerido para el funcionamiento de los nuevos  sistemas mecánicos, tanto en la fábrica como en los campos de batalla. 

Algunos de los objetivos de estas escuelas eran:

a) Acostumbrar a los niños pequeños a largos horarios inflexibles durante todo el año, independiente de la estación, del tiempo meteorológico y de su estado físico y/o anímico en un lugar cerrado entre una multitud de sus iguales lejos de las personas con vínculos familiares o afectivos.

b) Conseguir que los niños pequeños estén completamente quietos, en su sitio, sentados, en absoluto silencio, alineados en sus sillitas, prestando atención incluso a temas completamente ajenos a su interés, aburridos, reprimiendo los más básicos impulsos naturales de la edad, muy útiles luego en los monótonos trabajos que harán en el futuro o en su futuro desempeño, como soldados, en los campos de batalla, donde se pide que acaten, sin rechistar, órdenes que en ocasiones pueden ser simplemente suicidas.

c) Aceptación incondicional, desde muy pequeños, de una autoridad ajena al ámbito familiar, que podía administrar los castigos a su antojo, sin que nadie rechistara ni los protegiese. Acostumbrarse, pues, a los castigos, administrados por extraños, de forma rutinaria y al criterio, más o menos arbitrario, del maestro (jefe). Aprendizaje muy necesario tanto en la fábrica/taller/oficina, como en el ejército.

d) Pasar por un continuo sistema de exámenes de capacitación, en buena parte memorísticos, que les obligue a seguir estudiando fuera del horario escolar para adquirir una disciplina de trabajo ampliada, durante casi todo el tiempo de vigilia, relegando el juego a algo muy secundario. Hay que aceptar, en todo momento, una autoridad externa, abstracta y todo-poderosa que juzga cada acto. Hay que obedecer en todo, y aceptar no sólo sin rechistar, sino de corazón, la vida como una larga serie de obligaciones a cumplir dictada por los mandos y líderes que en su momento se asigne a los individuos, por irracional, en algunos casos, que pueda parecer.

e) Acostumbrarse a una actitud pasiva en el aprendizaje: el maestro expone los temas y hay que aprenderlos tal cual, se entiendan o no, se tenga una idea de sus implicaciones, de su necesidad o importancia o no. El saber es algo que viene definido, con todo detalle, desde arriba, por sabios pluscuamperfectos y lejanos, inaccesibles, que dictan qué es aquello que es conveniente conocer y qué no; el resto, los conocimientos que pueden aprenderse fuera de la escuela, en su mayor parte, son supersticiones y majaderías inútiles que hay que olvidar pronto. Todo lo que figura en un libro de texto o que proclaman las autoridades, es necesariamente cierto y hay que tomarlo como tal al pie de la letra.

En realidad, en esas primeras fases del despliegue de las escuelas infantiles y para la mayoría del "pueblo llano", lo relevante son los aspectos relacionados con la "disciplina" respecto a los del aprendizaje en sí; si bien es cierto que cada vez va adquiriendo mayor relevancia saber leer y escribir aunque sea precariamente, y los rudimentos de álgebra matemática para una correcta asimilación de las órdenes e instrucciones, en la fábrica, en el ejército y en la sociedad en general, cuyos dictados progresivamente se van haciendo más frecuentemente por escrito.

La dinámica descrita anteriormente en la fábrica, como he comentado, también ocurre en el ejército, al irse haciéndose cada vez más masivos, incorporando progresivamente a toda la población civil masculina y no sólo, o principalmente, a una minoría de soldados profesionales o de fortuna como ocurría en el pasado, y además con cada vez más artefactos mecánicos complejos. 
Y es en esta masificación de los ejércitos, que se observa a partir de la Revolución Francesa (verdadera "Revolución Burguesa"), cuando se constituyen los inmensos ejércitos nacionales "de ciudadanos", formados por cientos de miles o millones de soldados, donde todos los hombres adultos deben participar en la "defensa" de la nación. Aquí se observaba un fenómeno inicial similar de falta de formación y sobre todo de disciplina del mismo tipo del que se quejaban los primeros industriales ingleses, que hacía a los soldados "pensar demasiado por sí mismos" y ser, por tanto, poco aptos para las nuevas formas "mecánicas" de combate de los ejércitos de masas que  movilizan los nuevos estados industriales. 

Así el filósofo Johan Gottlieb Fichte en sus famosos "Discursos a la Nación Alemana" (1807-1808) se lamentaba de la suerte sufrida por los alemanes (incluyendo todos los reinos que en época anterior configuraban el llamado Sacro Imperio Romano Germánico), tras la completa derrota del ejército prusiano en la batalla de Jena en 1806 ante Napoleón, que achacaba a una superior disciplina del ejército francés, y así recomendaba a los líderes del estado:

"La educación debería proveer los instrumentos para destruir la voluntad"

De eso se trata en buena parte en todo este proceso, en una secuencia de actos para "destruir la voluntad", "disciplinar" al animal humano, y conseguir un acoplamiento adecuado del Hombre a La Máquina, ya sea ésta la máquina fabril o la militar, en el progresivo ascenso de La Máquina en las vidas de las personas.

Esos líderes, tanto de Prusia como del resto de Europa, harán caso a esa sugerencia de Fichte y se establecerán las escuelas públicas estatales para los estratos más bajos de la sociedad, con esa misma idea de modelar a los individuos para que sean adecuados a los nuevos requerimientos de disciplina de la industria y el ejército; es así como se va desplegando lo que Foucault llama la Sociedad Disciplinaria, que se va expandiendo a todos los ámbitos, desplazando, poco a poco, la formas antiguas de vida de las Sociedades de Soberanía.

De hecho hay quien afirma que son, en realidad, las necesidades de los ejércitos tras las Guerras Napoleónicas, las que dictan el modelo de educación y de sociedad incluso más que las nuevas industrias mecanizadas, aunque en realidad esta distinción me parece irrelevante, ya que ambas son consecuencia de  las necesidades de La Máquina (la Civilización de la Máquina de que habla Lewis Mumford).

Un esquema explicativo válido del funcionamiento de las Sociedades Disciplinarias, que he encontrado por ahí, sería el siguiente:

               

El esquema anterior indica el paso del individuo por sucesivos "centros de reclusión" como los llama Foucault, cuando éste abandona la familia lo hace para entrar sucesivamente en la escuela ("ya no estás con tu familia", se le dice al niño al entrar por primera vez en clase), en el cuartel militar ("ya no estás en la escuela" se le dice al nuevo recluta al entrar en el barracón), en la fábrica/taller/oficina donde, con matices, impera una similar disciplina de horarios y de jerarquías organizadoras del trabajo en esas instituciones.
En el esquema anterior, tomado de las ideas de Foucault, también aparecen el hospital y la cárcel como instituciones adicionales "de reclusión" que a veces son necesarias para intentar "reparar" al individuo  cuando no está suficientemente adaptado al funcionamiento social, por su propia o ajena voluntad, y que son las vías para reconducirlo a su óptima integración y desempeño en el seno de la sociedad.

Quien haya leído otros artículos que he escrito en este blog saben que soy un tanto irreverente con una institución, de la que Foucault, como muchos otros autores críticos del poder, parecen pasar un tanto "de puntillas", porque tiene un halo cuasi "sagrado", y que en nuestra sociedad, y de hecho, está "más allá del discurso", y me refiero, como no, a la Ciencia, porque en este esquema de conformación de la Sociedad Disciplinaria, es la Ciencia la que provee los principales fundamentos de legitimidad y de la definitiva derrota de las Sociedades de Soberanía, que dependían para su legitimidad en la aceptación de verdades Metafísicas que son aplastadas por la dinámica des-legitimadora de la Ciencia, como expone Habermas en su famoso libro "Ciencia y Técnica como Ideología" que ya he  mencionado en otros artículos, como este.

Aquí no me refiero a la Ciencia como un mero método, no como un "sistema de búsqueda escéptica de la verdad", sino la Ciencia como institución social que opera como uno de sus pilares fundamentales de las Sociedades Disciplinarias, desde su mismo origen, ya que, en buena parte, "bendice" el proyecto social implícito del control "de arriba a abajo" del saber y provee socialmente los contenidos que conforman aquello que llamamos "Verdad" y que definen, en buena parte, los materiales lícitos para el aprendizaje de los individuos; sosteniendo también un sistema de control disciplinario de esa información con mecanismos, depurados, por ejemplo, de combate de las "herejías" entre sus miembros (listas negras en revistas científicas, cortes de financiación de proyectos de investigación, ostracismo, campañas de desprestigio en medios de comunicación, linchamientos en wikipedia, pérdidas de empleo, etc....); la actual pandemia ha revelado esto más claramente, pudiendo observarse la "respuesta inmunitaria" del estamento científico contra los científicos "disidentes" de la ortodoxia oficial en el ámbito sanitario (como el premio Nobel Luc Montagnier, Robert W. Malone, etc...), pero todo esto no es, para nada, algo nuevo.
Fue Max Planck, iniciador de la Física Cuántica, premio Nobel y uno de los científicos más famosos de la historia, el que dijo la famosa frase: "Una nueva verdad científica no triunfa al convencer a sus oponentes y hacerlos ver la luz, sino porque sus oponentes finalmente mueren y crece una nueva generación que está familiarizada con ella".

En la concepción "naïve" de la Ciencia institucional, incluso tras Hiroshima y Nagasaki, se la sigue concibiendo como algo separado completamente de las dinámicas del Poder, con la que, por lo visto, se asume que no tiene ninguna relación, y de la que sólo puede esperarse frutos positivos, por lo que no necesita, en rigor, control social alguno, sino que, en realidad, es al revés, es la institución  "Ciencia", o mejor dicho sus custodios, los que deberían controlar la forma de operar de las sociedades, hurtando, incluso, si es preciso, el control democrático-social, al estar "por encima" y ser "superior" a todo eso; similar al famoso "Gobiernos de los Sabios" (Sofocracia) de la República de Platón (recientemente se les llama también en nuestro país "Gobierno de los Expertos").

Por supuesto no comparto esa visión angélica de la Ciencia como institución, que reconozco que es la  generalizada, porque hay que, en primer lugar indagar quién dirige la investigación científica, y con que fines lo hace, es decir, quien define el "sentido" de los campos sobre los que la Ciencia se va a dedicar y dirige, por tanto, los cada vez mayores esfuerzos económicos que normalmente se requieren, la forma en que se conducen, el alcance de la investigación y lo que se quiere probar (o descartar), que sucesivamente requiere cada vez medios técnicos y humanos más sofisticados y costosos que la alejan del prototipo del "sabio solitario de garaje", sino que requiere de la dependencia y el sostén económico de empresas e instituciones muy poderosas que controlan todo el proceso, y puede que no siempre guiadas estrictamente por el "bien común" de la sociedad.
Indudablemente la Ciencia ha aportado inmensos beneficios a la sociedad, pero también riesgos igualmente muy grandes para toda la Humanidad, algunos de los cuales he analizado en un artículo previo, es por eso que creo que sus desarrollos no deben escapar a un debate abierto de todos los ciudadanos (por supuesto sé que esto es muy difícil y cada vez más a medida que aumenta la complejidad y especialización de las investigaciones).

Aunque probablemente vuelva de nuevo sobre el tema de la Ciencia más adelante, este artículo no va sobre su papel en la sociedad, por lo que es el momento de hablar del tipo de sociedad al que nos hemos ido dirigiendo en las últimas décadas.



LAS SOCIEDADES DE CONTROL

(Banksy)

"Un mercado se conquista cuando se adquiere su control, no mediante la formación de una
disciplina; se conquista cuando se puede fijar los precios, no cuando se abaratan los costos
de producción; se conquista mediante la transformación de los productos, no mediante la
especialización de la producción. La corrupción se eleva entonces a una nueva potencia.
El departamento de ventas se ha convertido en el centro, en el “alma”, lo que supone una
de las noticias más terribles del mundo. Ahora, el instrumento de control social es el
marketing, y en él se forma la raza descarada de nuestros dueños. El control se ejerce a
corto plazo y mediante una rotación rápida, aunque también de forma continua e
ilimitada, mientras que la disciplina tenía una larga duración, infinita y discontinua.
El hombre ya no está encerrado, sino endeudado."
(Post-Scriptum sobre las Sociedades de Control, Gilles Deleuze, 1990)


La evolución de las Sociedades Disciplinarias, como he comentado antes, es muy desigual y no homogénea, y su efecto en general sobre las personas, aunque fue bastante brutal en sus orígenes (excepto para la clase adinerada, claro), con el tiempo se fue haciendo más positivo para las clases menos favorecidas, sobre todo en lo que llamamos Primer Mundo, donde los incrementos de productividad y la presión de los movimientos obreros consiguió mejorar las condiciones de vida de la población más pobre respecto a cualquier época del pasado, al menos  en el  aspecto material.

El modelo de Sociedad Disciplinaria alcanzaría su cénit en las primeras décadas del siglo XX en Occidente, y es a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial cuando su modelo entra en decadencia. 
De hecho Foucault ya vio claramente esa tendencia, y en su crítica de las Sociedades Disciplinarias deja entrever que notaba que eran instituciones que estaban en decadencia y que pronto serían sustituidas por otro modelo de sociedad, por lo que su crítica en realidad formaba parte ya de una tendencia social generalizada. Llamó a esas futuras sociedades  "Sociedades de Seguridad".

A veces, al leer mis escritos, tengo la impresión de que he hecho una descripción simplista de las "causas" que acompañan los cambios sociales; como muchos otros tiendo a achacar a tal o cual factor el conjunto de cambios que hacen que, por ejemplo, una sociedad modifique su forma a operar, pero al final, como ahora, acabo de no estar para nada seguro que esto sea una aproximación correcta, aquella de buscar unas pocas "causas últimas" que expliquen los fenómenos, cuando a lo mejor se trata de buscar, a la manera de Goethe, las trazas del "organismo" que se cambia a sí mismo "morfológicamente" y adquiere su desarrollo, su crecimiento, o su muerte, por los mismos impulsos interiores que lo animan, mirar el mundo más a la manera de Goethe y menos a la de Newton. 
Esto quizás requiera de otro artículo en el futuro.

Antes de continuar con el artículo, creo que es conveniente decir también que en los cambios sociales, aunque las dinámicas de los poderosos son muy importantes, lo es más la respuesta general de la sociedad a los cambios propuestos; y es que tiene que haber un cierto nivel de acuerdo, en grupos masivos de la sociedad, con las políticas planteadas para que los cambios acaben triunfando, y hay que tener en cuenta que los líderes de la sociedad no nacen en el vacío, provienen de su seno, por lo que no se pueden achacar los cambios sociales sólo a las maquinaciones de una reducida élite cada vez más hambrienta de poder y riquezas, sino a un acuerdo, al menos de una parte muy importante de la sociedad, con las políticas que se implementan, y que de alguna manera se han beneficiado o han visto que es algo positivo para ellos.
Se pueden poner ejemplos históricos muy dramáticos, como por ejemplo el caso de Hitler. Hay que recordar que ganó unas elecciones, y que el grado de descontento y frustración del pueblo alemán era el combustible que Hitler consiguió hacer prender. No puede entenderse su éxito sólo como fruto de las maquinaciones de unos pocos magnates de la industria y las finanzas alemanas, y aunque éstos  alentaron el proceso, no podemos olvidar que desgraciadamente había algo mucho más profundo, terrible y extendido entre una parte nada despreciable en número del pueblo alemán y que explica el entusiasmo con el que una parte importante de la población se entregó, de buen grado, a esa locura. No, no todos simplemente "cumplían órdenes".

Siguiendo con las posibles causas desencadenantes de la crisis de las instituciones de la Sociedad Disciplinaria podríamos considerar que con las nuevas armas nucleares, con las nuevas y sofisticadas armas de precisión (desarrolladas gracias a los avances en la electrónica), pocas décadas después de la IIGM empieza a considerarse absurdo sostener ejércitos de millones de reclutas para guerras que no se van a librar con inmensas masas de hombres asaltando trincheras, y una de las pruebas más evidentes de esto estarían en la 1ª Guerra del Golfo (1990-1991) donde los cientos de miles de soldados iraquíes de infantería nunca tuvieron la menor opción ante la abrumadora potencia aérea y en general tecnológica del ejército de USA, que aplastaron al enemigo sufriendo un número ridículo de bajas y usando relativamente pocos hombres sobre el terreno, en comparación con otros conflictos anteriores.

Este nuevo modelo de hacer la guerra hace entrar en crisis el que tradicionalmente se menciona como uno de los grandes pilares de las Sociedades Disciplinarias: El Cuartel, que constituía, en el pasado, una especie de "rito de paso" de los adolescentes para hacerse adultos, y que entraña un aprendizaje, bastante crudo, del aislamiento del hogar y los seres queridos, de la necesidad del acatamiento total de la disciplina jerárquica y del poder omnipotente del Estado sobre los individuos.
La mayoría de los países desarrollados han ido abandonando el servicio militar obligatorio de todos los hombres jóvenes, y lo han sustituido por ejércitos profesionales, cuyos miembros adquieren una formación mucho mayor en las nuevas tecnologías de combate y sería el equivalente, en cierta forma, a volver a los viejos ejércitos profesionales de las Sociedades de Soberanía, antes incluso de las armas de fuego, donde primaba la habilidad (en armamento, táctica y estratégica) sobre el número.

Otra de las grandes instituciones de las Sociedades Disciplinarias que se está viendo muy afectada por estas dinámicas es la Escuela, entendida en su amplio sentido de la palabra como secuencia de instituciones de formación de las personas. 
Uno de los aspectos claros que puede ver cualquiera que tenga hijos son los cambios continuos de enfoque de la educación, intentando adaptarse a los nuevos modelos de conocimientos que la sociedad supuestamente demanda, ya que se ha dado una "pulverización" de las necesidades de formación debido al paso de una sociedad industrial a una de servicios, que hace que la respuesta del sistema educativo a algunos nos parezca un poco "esquizofrénica" con la tendencia a que los alumnos hagan elección de los itinerarios de formación cada vez con menor edad, como apuesta para una esperable superior especialización, que, desde mi punto de vista, no tiene sentido a edades tempranas (yo soy, lo reconozco, bastante "antiguo" en estas cosas). La proliferación de diferentes itinerarios de estudios y carreras especializadas es, para mi, un tanto alucinante, y todo esto "trufado" por los cursos "on-line" que suponen una amenaza cierta al modelo de aprendizaje clásico de la Escuela/Instituto/Universidad presencial; donde, por ejemplo, una eminencia global, un premio Nobel, puede dar clases desde el Instituto Tecnológico de Massachussets a una audiencia de miles o cientos de miles de estudiantes a la vez; ya no sería necesario estar matriculado ni ir a clases en la Universidad de Paris para poder oír los seminarios de Jacques Lacan o acceder al Collège de France para asistir a las lecciones de Michel Foucault.
En el nuevo modelo de sociedad es el individuo, la persona, la directa responsable de su formación, que no termina nunca. Ya  no hay una "disciplina" que vigila el aprendizaje o el desempeño día a día, ya no están detrás las viejas instituciones "paternalistas" que velaban por el empleo o la correcta educación de los individuos como en el antiguo estado social-fordista-keynesiano y su "caduco" contrato social, ahora la disciplina ha desaparecido o más bien es auto-impuesta y se administra por medio del automatismo de la Deuda, que actúa como un auténtico regulador automático de la conducta de los individuos, las instituciones y los gobiernos.

En el caso de otra gran institución de las Sociedades Disciplinarias: La Fábrica, el cambio también ha sido dramático, y por razones similares a las de los ejércitos; pues debido a la automatización ya no se requiere un número muy grande de trabajadores empleados en tareas manuales repetitivas, lo que se busca (como en el  ejército) es una fuerza de trabajo reducida, muy bien formada, con conocimientos de la tecnología que se  usa, y que puedan actuar con bastante independencia de la jerarquía en el entorno de trabajo, para lo cual la formación previa necesaria es mucho mayor, y ésta, además, no termina nunca. 
Por otro lado la economía, sobre todo en los países del llamado Primer Mundo (de la OCDE), se ha ido apartando de la base industrial y agrícola, y predomina el sector servicios, por lo que la cantidad de personas trabajando en la industria es ahora una exigua minoría comparado con el pasado, y con tendencia a ir desapareciendo debido al doble efecto de la automatización creciente y la incapacidad de competir con las industrias asentadas en países emergentes producto de la  globalización.
Ni que decir tiene que esto tiene un impacto brutal, por ejemplo, para unas organizaciones, como son los sindicatos, que son auténticos "hijos" de las Sociedades Disciplinarias, y donde conseguían su mayor fuerza e impacto en los centros de producción industrial masivos, donde podían enfrentarse cara a cara a los poderosos por medio de la paralización de la actividad; pero esta dinámica tras la pulverización de las actividades de los nuevos centros de trabajo dispersos, hace mucho más difícil una coordinación eficaz, pues, ahora, los roles, puestos,  actividades y distribución geográfica, y por tanto los intereses, de los trabajadores son muy dispares y de extraordinariamente difícil o imposible acuerdo. 
Además el "patrón" o el "dueño" o el "propietario" no son visibles, la gestión se efectúa por managers que no tienen, la mayoría de las veces, una parte mínimamente significativa en la propiedad de los bienes de producción, es un profesional con formación técnica (aunque esa técnica sea la financiera), que administra en nombre de una extraordinariamente difusa propiedad, lejana siempre cambiante, en el caso de las grandes empresas, pero siempre sujetos a la regulación automática de la deuda y la evolución de los índices financieros.
El "obrero",  así como las "clases sociales", como por arte de magia, han desaparecido de la faz de la Tierra, no es que no existan, es que no son "visibles", por lo que lo que ahora llamamos "izquierda" ha derivado sus propuestas de mejora social hacia temas en el ámbito principalmente "cultural", alejándose de los grandes debates económicos de antaño, ya "pasados de moda" o directamente "superados" (o eso dicen...).

En esta etapa de post-keynesianismo o post-fordismo globalizado, se ha desarrollado una nueva clase social la que se ha dado en llamar el Precariado (usando un neologismo acuñado, según parece, por el economista Guy Standing, que recuerda al término Proletariado), que consiste en una multitud creciente de personas, la mayoría jóvenes pero también muchas de mayor edad, con empleos temporales, muchas veces con horarios reducidos, sujetos a bruscas modificaciones de contratos, rebotando con cierta frecuencia entre empleos precarios y el  seguro de desempleo, con dificultades para llegar a fin de mes, y con serias dificultades para planificar mínimamente su vida con idea de tener hijos, etc.... cuya significación sociológica me recuerda, en cierta medida, a la plebe de la Roma antigua (uso esa palabra en sentido histórico, sin que la palabra "plebe" implique aquí, por supuesto, ningún juicio de valor), aquella que fue la base sobre la que surgió el Cesarismo y que bien puede convertirse en su cimiento futuro, como analicé en otro artículo.

Foucault ya vio esta decadencia de las instituciones de la sociedad disciplinaria en sus últimos años de vida, y estaba ya pensando en la forma que tomaría el poder en la nueva sociedad que se estaba abriendo camino, y aunque no llegó a desarrollar mucho estas ideas, en sus lecciones en el Collège de France llamó a este nuevo tipo de sociedades que se estaban desarrollando como "Sociedades de Seguridad", que luego Deleuze desarrolló posteriormente cambiándoles el nombre por "Sociedades de Control" como he comentado antes, pero quizás el título original de Foucault sea incluso más acertado para el nuevo modelo de sociedad que se estaba gestando que el de Deleuze.

A juzgar por el  consumo de medicamentos, la Angustia es la enfermedad contemporánea de nuestra sociedad, los ansiolíticos y los somníferos se consumen como rosquillas, y la hipertensión, producto en buena parte del estrés crónico, es algo generalizado a partir de ciertas edades. 
De hecho, hasta hace relativamente poco tiempo se asumía que el incremento de la presión arterial de manera sostenida y generalizada con los años era algo inevitable y propio del Homo Sapiens, nada más lejos de la realidad, como demostraron los estudios realizados con las tribus "salvajes" donde ese fenómeno no se daba, como ya analicé en un artículo pasado.

Como describí en un artículo anterior, considero que lo que Sloterdijk llama "Globos Metafísicos" eran los Sistemas Inmunitarios mentales que, en el pasado, protegían de la "Helada Cósmica", esa intemperie anímica nocturna donde se reúnen y chirrían los inevitables reveses de la vida. 
Esas "Burbujas Omniabarcantes" al menos daban un sentido (metafísico) a la sucesión de los infortunios por medio de relatos sostenidos por la cercanía de la comunidad que se apretujaba, buscando calor, bajo su cubierta protectora. 
Eran los ya caducos "Significados Trascendentales" de Derrida, aquellos que tenía la capacidad de "dar sentido" a las manifestaciones de la Entropía de la Vida, y su tendencia a desordenarnos las cartas, a "arruinarnos la mano" (como dicen los argentinos).

¿No será acaso la pandemia de Angustia que azota nuestra sociedad una manifestación en buena medida de esa Helada Cósmica; de una Intemperie?

¿Y si La Seguridad, ese remedio que se propone para restituir nuestro "sistema inmunitario" y protegernos así de la Helada Cósmica y sus efectos no es más que un paliativo de síntomas que crea, a la larga, una fuerte dependencia que requiere de dosis crecientes?

Es curioso observar cómo a medida que los individuos se alejan de la Vida, de lo que Habermas llama "der Lebenswelt" (el Mundo de la Vida), en pos de lo "Sistémico" (el Mundo de las Abstracciones), el miedo a la vejez y a la muerte crecen exponencialmente, por lo que las demandas de "Seguridad" se multiplican en medio de un mundo que cada vez parece mostrarse más amenazante, más "helado", ante la fundamental soledad de los individuos, inmersos en la "Barbarie de la Reflexión" de que hablaba Giambattista Vico.

Usando la frase del sociólogo argentino Diego Galeano las Sociedades de Control son "Maquinarias de producción de miedos y de dispositivos para enfrentarlos", para conseguir la ansiada y absolutamente  prioritaria  "Seguridad" de los ciudadanos, como refugio ante la Helada Cósmica.

Es así como se permite, de forma generalizada por los ciudadanos, en los tiempos recientes, actividades de intrusión creciente de diferentes actores públicos y privados, en la vida de las personas y en sus decisiones personales; y es que en la legislación cada vez adquiere más peso los aspectos de "Seguridad", como fundamento a acciones que en el pasado hubiesen sido consideradas ilegales o abusivas en exceso, pero que en la actualidad se toleran sin más resistencias, o incluso se persigue socialmente a quienes se oponen a ellas.

Los peligros y enemigos que hostigan a los ciudadanos en las Sociedades de Control son siempre crecientes y más amenazantes que nunca: la delincuencia (organizada o no), el terrorismo internacional, los rusos (ahora mucho más potentes y peligrosos, según parece, que en los tiempos de la URSS), los extremistas internos, los virus, patógenos de todo pelaje, el cambio climático, etc...

Pero, ¿es posible que las paranoides acciones de "prevención" de esas amenazas estén detrás, en buena parte, del empeoramiento de esas mismas amenazas?. 

Se me ocurre el ejemplo de la actual pandemia, donde cada vez se acepta más la idea, en los círculos científicos, de que se trata de un virus quimérico producto de la mano del Hombre, no de una zoonosis natural, y probablemente producto de los intentos, de buena fe, de desarrollo de vacunas u otros métodos de prevención de futuras amenazas pandémicas de coronavirus (nunca he pensado que pueda haberse tratado del desarrollo de un arma biológica ni otras teorías por el estilo, sino de un accidente), como ya ocurrió con el  famoso incidente de la gripe H1N1 de 1977, en el que hay ya un casi absoluto acuerdo de la comunidad científica que fue producto de un proyecto de búsqueda de una vacuna que implicó el uso de las peligrosas técnicas GoF ("Gain of Function": Ganancia de Función, es decir de infectividad y/o patogenicidad) de un virus.

Y también es posible, y ojalá no sea así, que, por ejemplo, nos encontremos que buena parte de las acciones que estamos tomando para terminar con la actual pandemia sólo consigan hacer más fuerte al virus, aunque, desde luego, este artículo no trata de eso, por lo que dejaré aquí este tema tan controvertido quizás para otra ocasión. Lo que en USA se llamaría "War on Virus" puede que no vaya del todo bien.

Si nos vamos a los temas de seguridad internacional, las intervenciones "preventivas" contra las amenazas del terrorismo internacional ("War on Terrorism"), como se decía que fue el caso de la invasión de Afganistán en 2001 o Irak en 2003, sólo han consiguieron, una y otra vez, hacer más fuerte al terrorismo jihadista, al igual que la "Operación Humanitaria" de Occidente en Libia sólo ha conseguido el colapso social de ese país, donde centenares de grupos armados de todo tipo, en buena parte fundamentalistas islámicos, controlan el terreno, donde es bien conocido el establecimiento de nuevos mercados de esclavos, en un país que tenía unas tasas de alfabetización, de acceso a la salud, y de nivel de vida en general, muy superior a la gran mayoría  de los países de África..

Las llamadas "War on Drugs", la "War on Poverty", la "War on Cancer" usando los términos de la cultura americana, sólo han conseguido que las muertes por opiáceos alcancen record absolutos cada año, que las cárceles americanas tengan la mayor población del mundo (por millón de habitantes), que el número de personas sin seguro médico en ese país suba imparable, que se espera que  el cáncer afecte a 1 de cada 2 personas en su vida (cuando antes era 1 de cada 4), que sea el país con la población con peor salud de los desarrollados y que más porcentaje del PIB gasta en el sistema sanitario, etc....
Y esas mismas tendencias están "permeando" hacia el resto de los países desarrollados, como estamos viendo, ellos sólo nos llevan algunas décadas de "adelanto".

La llamada "War on CO2" desde el protocolo de Kyoto sólo parece haber conseguido multiplicar las emisiones de ese gas, o las políticas de "protección" del Medio Ambiente no sólo no han frenado la destrucción ecológica más grande de la Humanidad, sino que ésta se ha ido acelerando,  tal y como expuse en otro artículo

Y así podríamos seguir indefinidamente....

En los informativos, en las tertulias, en los debates, se multiplican las amenazas y los enemigos, y uno de los "campos de batalla" recientes, como no puede ser de otra manera, es la información, en particular aquello que se ha dado en llamar "desinformación", que puede minar, según se nos dice, la "confianza en las instituciones" e incluso la "cohesión social".

Tomemos, por ejemplo, el recientemente aprobado Real Decreto de "Estrategia de Seguridad Nacional", publicado en el BOE el pasado 31 de Diciembre de 2021, y que en su apartado correspondiente a la "lucha contra las campañas de desinformación", aparece el siguiente párrafo:


Cuando leo detenidamente el párrafo (engendro) anterior, como ya tengo unos años y he convivido con personas que conocieron el régimen de Franco y sufrido su censura (como mi padre), los términos en que se justificaba esa censura eran exactamente los mismos; pues la "desinformación" de esa época evidentemente "socavaba la cohesión social" y "minaba la confianza en las instituciones" (como pone literalmente el RD anterior), y pienso que los que hemos entendido al menos los rudimentos de lo que debe ser una sociedad democrática, hemos creído siempre que eso que se llama "cohesión social" o "confianza en las instituciones" no es un fin en sí mismo, si se consigue a costa de que esas instituciones ejerzan la  censura y/o la represión; pues es esa misma idea de "preservar la cohesión social y la confianza en las instituciones" (alrededor del líder-gobierno) siempre ha sido la primera justificación del uso de mano dura por parte de todos los regímenes autoritarios contra los disidentes.
El hecho de que lo haya redactado y aprobado "el gobierno más progresista de la democracia española" no me dice absolutamente nada, pues como se dice normalmente "el movimiento se demuestra andando".
Leyendo el citado RD, queda a criterio de los "poderes públicos" definir aquello que es y no es "desinformación" en cada momento, lo cual me recuerda oscuras épocas del pasado.

Ya, ya lo sé, es "por nuestro bien", es "para protegernos", por supuesto no lo dudo, La Seguridad es lo primero. 
¿De verdad creen que esta "War on Disinformation" va a funcionar?...Le auguro el mismo que que el resto de "War on...."

En realidad todo esto, por supuesto, no es sólo una tendencia política española ni mucho menos, es una tendencia política y social generalizada en todo el mundo y que goza de un fuerte soporte de la población, pues la actual pandemia sólo ha acelerado un poco esa tendencia firme de las Sociedades de Control a acelerar su dinámica, para mi destructiva.

Todo los sistemas de Identificación Digital de Datos, los códigos QR, las tecnologías de seguimiento, de escucha, de registro, de localización, de "etiquetado" en sus diferentes formatos, han venido para quedarse, merece la pena que reproduzca, de nuevo, el párrafo famoso de Gilles Deleuze de 1990:

"Félix Guattari imaginaba una ciudad en la que cada uno podía salir de su departamento, su calle, su barrio, gracias a su tarjeta electrónica (dividual) que abría tal o cual barrera; pero también la tarjeta podía no ser aceptada tal día, o entre determinadas horas: lo que importa no es la barrera, sino el ordenador que señala la posición de cada uno, lícita o ilícita, y opera una modulación universal”.
(Post-Scriptum sobre las Sociedades de Control, Gilles Deleuze, 1990)

Los "centros de reclusión" de Foucault se abren porque en realidad es el propio "espacio abierto" el que se ha convertido en una nueva forma de "centro de reclusión" gracias al Panopticon omnipresente que imaginó Jeremy Bentham, gracias al cual, por fin, podremos vivir "seguros". 

La disciplina antigua ya no se necesita pues los "reguladores automáticos", como la deuda, hacen su función de una forma mucho más eficiente. 
Los castigos sin guardianes ni persecuciones, podemos imaginar, que, en un futuro no lejano, se infligirán en micro-segundos, cuando la sanción automática realiza un asiento contable instantáneo digital en la tarjeta de crédito o en la cuenta corriente del infractor, cuya infracción se detecta por máquinas autónomas y la identificación del infractor se realiza por un software de "inteligencia artificial" (IA) para identificación facial  o por geolocalización de los dispositivos móviles que todos debemos portar (es muy necesario, por nuestra seguridad, llevarlos siempre encima) y que, en realidad, es nuestra verdadera "identidad" en el ámbito social. La denegación de acceso a recintos, a medios de transporte o a servicios se puede hacer usando este tipo de automatismos con mucha facilidad y ahorro de mano de obra.

Los códigos QR y otras herramientas de "modulación de acceso" servirán para el mismo fin pero de forma mucho más eficiente que en el pasado.
La "modulación de acceso" por los sistemas de identificación digitales, por la misma lógica, hacen  innecesarios los antiguos guardianes o policías, ya que es la propia sociedad en su conjunto la que actuará de "guardián" voluntariamente limitando el acceso a los que los nuevos sistemas digitales se lo denieguen. 
Esto no es una fantasía, está ocurriendo hoy día, doy fe....Los llamados "Pasaportes Covid" son un primer ensayo y me temo que no, no se trata de algo temporal, hay una gran mayoría de la población que apoya estas medidas, y seguirán apoyándolas en el futuro para prevenirse de las "amenazas" que nos acosan; podrá cambiar la causa, pero seguirán funcionando, ya que puede ser muy "útiles", por ejemplo, para otros tratamientos "de salud" que sean necesarios (se me ocurre para las vacunaciones de gripes u otras plagas infecciosas)

La pronta desaparición del dinero en metálico, que será sustituido por el dinero digital, permitirá el absoluto rastreo de todos los intercambios económicos de los individuos, y como buena parte de las interacciones sociales están monetizadas, es posible tener una idea muy clara de los "perfiles" de cada persona. Esto nos permitirá protegernos de terroristas y defraudadores, claro.

Los datos financieros de las empresas son analizados, cada vez de forma creciente, por programas y algoritmos de análisis de índices e incluso de análisis de información "lingüística" (semántica) de informaciones disponibles en las redes de comunicación (públicas o no), según su posible relevancia financiera, relegando cada vez más a las personas a un segundo plano como verdadero origen de las decisiones. 
Por ejemplo los programas y algoritmos de inversión en bolsa en "alta frecuencia" (HFT: High Frequency Trading) y los de IA (Inteligencia Artificial) son otros ejemplos de "reguladores automáticos" que siguen creciendo en ese ámbito financiero, el cual arrastra, en cascada, a otros "reguladores automáticos" sujetos a esas decisiones de inversión en menor escala, afectando, en última instancia con sus operaciones las decisiones de gobiernos, empresas e individuos, con el creciente peso de La Máquina en la modulación de las conductas humanas.
Hay que tener en cuenta que con el crecimiento de las interacciones abstractas entre los individuos, con la ausencia de verdaderas comunidades, esas interacciones, digo, se hacen cada vez en mayor medida mediadas por el dinero, es por eso que son sistemas de control muy efectivo sobre las personas los que actúan sobre la disponibilidad de los recursos económicos de los individuos aislados.

Por tanto en todos los aspectos, para el manejo de estos ingentes flujos de información se necesita el auxilio de la IA (Inteligencia Artificial) para tratar esos Big Data, de esta forma el crecimiento del Control del Hombre Por La Máquina sigue su tendencia de forma acelerada, en este acoplamiento siempre creciente Hombre-Máquina.

La fantasía última del cénit del Acoplamiento Hombre-Máquina lo tenemos en el Transhumanismo, que y analicé en otro artículo previo, y es una de las crecientes tendencias tecno-utópicas contemporáneas, donde, gracias a las máquinas (mecatrónicas y/o biológicas) conseguiremos "mejorar sustancialmente" al Ser Humano.

De hecho la palabra Transhumanismo fue descrita por primera vez por Julian Huxley, en 1957 en su libro "New Bottles for New Wine" página 13-17, este par de párrafos puede servir de ejemplo:

"La especie humana puede, si lo desea, trascender a sí misma, no solo esporádicamente, una individualidad aquí de una manera, una individuo allí de otra manera, sino en su totalidad, como Humanidad. Recibimos un nombre para esta nueva creencia. Quizá el Transhumanismo sirva: el hombre sigue siendo hombre, pero se trasciende a sí mismo, al darse cuenta de nuevas posibilidades de y para la naturaleza humana."
...........
"Creo en el Transhumanismo: una vez que haya suficientes personas que realmente puedan decir eso, la especie humana estará en el umbral de un nuevo tipo de existencia, tan diferente de la nuestra como la nuestra es la del hombre de Pekín. Por fin cumplirá conscientemente su verdadero destino"

Lo que ocurre es que la familia Huxley, defensora a ultranza de la Eugenesia, tenía entre sus miembros a un "hereje", a un "traidor a la Ciencia y al Futuro" como llamó H.G. Wells a Aldous Huxley, cuando éste autor publicó su famosa obra "Un Mundo Feliz" ("A Brave New World") en 1932, donde precisamente criticaba todo ese proyecto utópico eugenista de "mejora" de la sociedad a través de la "mejora" del ser humano., y así decía decía Aldous Huxley:


En realidad Aldous Huxley "clava", con la frase anterior, la tendencia de las Sociedades de Control, y aunque en su texto esa "modulación" de las personas se hace desde la misma conformación biológica del organismo, en realidad no hace falta que sea así, ésta se puede conseguir, en buena parte, por medio de la dosificación del miedo y del control de la información ayudado por los "reguladores automáticos de la conducta" como son la necesidad de pertenencia al grupo (aunque sea abstracto) y el endeudamiento generalizado.

En realidad creo que a H.G. Wells lo que le molestó del libro de Aldous Huxley es su hiriente verosimilitud, el riesgo cierto que el proyecto utópico eugenésico se torciera al servir de herramienta al poder para "conformar" a su antojo a los seres humanos.

Puede decirse que Orwell en 1984 ideó una distopía basada en las dinámicas de las Sociedades Disciplinarias que ya empezaban a estar, cuando redactó su libro, en decadencia; mientras que Aldous Huxley se adelanta a la tendencia social e intuye el despliegue futuro de los "reguladores automáticos de la conducta" (en su caso biológicos), propio de las nacientes Sociedades de Control, y sin la crudeza de la represión manifiesta tan característica de las Sociedades Disciplinarias; las nuevas técnicas serían mucho más eficientes.

Huxley, en 1949, escribió una carta a Orwell tras su lectura de la obra de éste último 1984, y aunque al principio de la carta se deshace en elogios a la obra de Orwell, al final no puede evitar dar su opinión sobre las tendencias futuras del ejercicio del Poder en la sociedad, y así le dice:

Dentro de la próxima generación creo que los gobernantes del mundo descubrirán que el condicionamiento infantil y la narco-hipnosis son más eficientes, como instrumentos de gobierno, que los palos y las prisiones; y que el ansia de poder puede satisfacerse tanto sugiriendo a la gente que ame su propia servidumbre, como azotándola y pateándola hasta la obediencia. En otras palabras, siento que la pesadilla de 1984 está destinada a modularse en la pesadilla de un mundo más parecido al que imaginé en Un mundo feliz. El cambio se producirá como resultado de una necesidad sentida de mayor eficiencia.

Lo que creo que tanto Orwell como Huxley no ponen de manifiesto es la larga cadena de modificaciones que sobre el cuerpo y el alma de los seres humanos ha ejecutado La Máquina, donde estas tendencias de cambio en la forma del ejercicio del poder son "empujadas" por los desarrollos tecnológicos y su inevitable tendencia a acercar al Hombre hacia La Máquina, a acoplarlo cada vez más íntimamente, como en las pinturas de H. R. Giger y su explícito erotismo Bio-Mecánico:



En las alegorías de los pintores y los poetas reside el simbolismo oculto, casi siempre inconsciente, de lo que ocurre en el ámbito social, como ocurre a veces en los sueños. Ellos se adelantan en el tiempo y pueden aspirar "el Espíritu del Tiempo" (Zeitgeist) mejor que nadie.

Las interacciones entre individuos se hace cada vez más mediadas por máquinas; móviles, ordenadores, tablets, video-consolas, etc...sustituyen con frecuencia a la interacción personal, los niños a veces, en vez de jugar juntos en la calle, se dispersan y van cada uno a su "cubículo" para jugar entre ellos con las video-consolas; las calles de mi pueblo están siempre casi vacías de niños, no porque no existan, sino porque salen mucho menos a jugar en la calle comparado con el tiempo que estábamos nosotros de pequeños.
En un número creciente de personas las interacciones con sus semejantes se hacen mayoritariamente con otras personas en lugares remotos y a las que nunca se ha visto en persona, donde se habla o comenta temas que se han leído, visto y oído en redes sociales o en webs, mediados por los sistemas digitales y por algoritmos que sugieren temáticas según los presuntos gustos del que mira la pantalla.

Podíamos describir al Homo Sapiens actual como "aquel mamífero que pasa la mayor parte de su tiempo mirando pantallas digitales" y no erraríamos mucho con esa descripción, al menos con una parte de la especie en los países desarrollados; pero gracias a nuestros solidarios proyectos de "alfabetización digital global" pronto los países más "atrasados" seguirán la misma tendencia, para mayor gloria de los magnates digitales de California.

Con la apertura de la Gran Frontera de la Ingeniería Genética y su combinación con los desarrollos en nano-tecnología y las tecnologías digitales, abren un campo inmenso para las aplicaciones terapéuticas, e incluso la prevención (con cierto tufo eugenésico) de ciertas enfermedades por medio de las modificaciones de las estructuras genéticas de los individuos o de una parte de su organismo.

La Máquina pasa a estar dentro de nosotros, inextricablemente asociada a nuestra biología, "hackeando" nuestro metabolismo con fines, claro, como no, terapéuticos.

En general la dinámica del control por medio de los señuelos del consumo, el entretenimiento y el control de la información que realizan las burocracias dominantes, son los clásicos de las etapas decadentes de las civilizaciones, con sus inmensos sistemas burocráticos hiper-controladores, que acompañan a un tiempo de creciente endeudamiento, destrucción del medio-ambiente natural y descontento social; sólo que nuestra civilización Fáustica (Spengler) lleva más lejos que ninguna otra esta dinámica, y ha entronizado, como ninguna otra, a La Máquina en este su correspondiente ciclo civilizatorio; pero como todas las del pasado, la propia dinámica de crecimiento de los controladores abstractos,  que en el pasado era el oficio de las grandes burocracias, es ahora, en buena parte, oficio de La Máquina, y como en el pasado, a toda acción se le opone una reacción, fruto del creciente descontento (una de las crisis anidadas que siempre acompañan a la decadencia de las civilizaciones) y es en esta reacción inevitable la que acabará  arruinando el proyecto de control total, como siempre ha ocurrido, como siempre ocurrirá.

Para mí, en nuestro actual ciclo civilizatorio, como ya expuse al final de un artículo pasado, estaríamos acercándonos a las fases de "debacle oligárquica" que abre camino al "Cesarismo", estaríamos llegando al "Tiempo Correspondiente" previo a la llegada de un Neo-Estoicismo, es decir, al equivalente a los tiempos previos a los emperadores estoicos o a la conversión de Ashoka al budismo en la Civilización India, donde el "llamado a la virtud" en medio de las crisis anidadas lleva a la adopción de las diferentes formas del ideal que podríamos llamar "estoico" en su forma budista, confuciana o literalmente estoica (greco-romana), que bien podría ser "socialista" en la actualidad (como pensaba Spengler), transformado para  hacer especial incidencia en los aspectos morales relacionados con la Virtud y la frugalidad, como forma de atenuar las inevitables crisis que sufren las civilizaciones en estas fases.

Este período Neo-estoico de la civilización es el equivalente a la madurez tardía de las personas, donde ante las heridas del tiempo, el cuerpo atempera sus demandas y deseos, y el "tiempo correspondiente" es el de asumir con entereza los reveses de la vida y del propio cuerpo que empieza a mostrar los síntomas inequívocos de su vulnerabilidad, debilidad y finitud, y donde la mirada y la atención se vuelve hacia los seres queridos más jóvenes, es el "estoicismo" de la edad, que, por supuesto, no puede revertir la inevitable evolución del tiempo.

En el "tiempo correspondiente" aún posterior al de los párrafos anteriores lo que "toca", en las civilizaciones, es lo que Spengler llamaba "la Segunda Religiosidad" de las épocas tardías de la decadencia de las civilizaciones, que en el símil humano es la "preparación para la muerte" de las edades avanzadas, donde era tradicional en el pasado el "cuidado del alma" como prioridad, con la vuelta a los ideales trascendentes, a las desechadas y denostadas metafísicas, al misticismo o la tradición; que no puede frenar el paso del tiempo, nada lo hace, pero el ser vivo pensante encuentra la forma de dar sentido a este "tiempo correspondiente" de su vida.

Siento, profundamente, que hay una "sabiduría" en la forma morfológica de mirar el Mundo cuyo ideal, para mí, es Goethe, porque cuando hablamos de "eso que hay ahí afuera", en realidad, he llegado a la conclusión, de que hablamos de un "Organismo", incluso así hay que mirar a La Máquina y su evolución, en su espiral ascendente en cada ciclo civilizatorio, con sus inevitables caídas y sus renaceres a nuestro lado, es como si fuese una parte de nosotros mismos, otro órgano, que nos acompaña en su viaje, con quizás un "sentido" que no puedo ver.

En cualquier caso este que escribe es quizás, uno más, otro de los "profetas" del "tiempo correspondiente" que avisa de su inevitable caída en el ciclo que le ha tocado vivir.


Civilización y Burbujas

 


"Todo ser vivo muere necesariamente por causas internas"
("Más Allá del Principio del Placer", Sigmund Freud, 1920)

Introducción

Antes de continuar con temas relacionados con el tema de la actual Pandemia voy a detenerme a abrir un paréntesis en otra temática, y me detendré en describir, con un poco más en detalle, aquello que creo que conforma las diferencias fundamentales de nuestra civilización con otras del pasado, los aspectos que la hacen única (todas lo son) y que creo permitirían explicar, al menos en parte, la forma que ha tomado su desarrollo, el inmenso despliegue de sus capacidades, tanto constructivas como destructivas, que en estos momentos, como nunca antes en la historia de las civilizaciones, tiene un alcance global y afecta a toda la Tierra. Para ello me apoyaré en los trabajos de Peter Sloterdijk, un poco en los de Freud y Lacan, y como no en la obra de Oswald Spengler, que a su vez son deudoras, en no poca proporción, de los trabajos de mi admirado Arthur Schopenhauer.

Deberíamos preguntarnos porqué ha evolucionado así nuestra civilización, porqué ha tenido esa inmensa expansión global que la hacen tan diferente a las civilizaciones Egipcia, Greco-romana, India o China.
Hay quien afirma que es todo sólo cuestión de "tecnología", bueno, pero la tecnología, como la ciencia, necesitan un ámbito muy específico para su desarrollo para que adquieran una u otra determinada forma. Por ejemplo, desde luego la tecnología de China en el siglo XV no era ni mucho menos inferior ni era una sociedad menos potente, económica, tecnológica o militarmente, que la de los países europeos de esa época, como por ejemplo pone de manifiesto las inmensas escuadras de Zhen He, formadas por cientos de barcos, algunos de 120 metros de largo por 40 metros de ancho, en una armada que se calcula en 30.000 hombres, que recorrieron el Sudeste Asiático, al Océano Índico, el Golfo Pérsico, la costa oriental de África, el Mar Rojo, etc... en las que llevaban, según parece ofertas diplomáticas y comerciales y "regalos" para los pueblos de la ribera de esos mares; comparad eso con las tres "míseras" naves de Colón en su primer viaje al Nuevo Mundo para tener una apreciación de la diferencia del poderío económico, militar, humano y tecnológico de la China y la España del siglo XV. Nunca hay que centrarse en la tecnología o los conocimientos o las herramientas, siempre hay que centrarse en los impulsos, las intenciones detrás del aparato tecnológico, el Weltanschauung de quien usa las herramientas, no las propias herramientas en sí.

Otras explicaciones de esta expansión mundial, del triunfo de nuestra civilización en el mundo, se basan en causas como "el capitalismo", la "ciencia", "el crédito", "las armas" pero nada de eso es único de nuestra civilización y no partía, la nuestra, de una situación de superioridad en ninguno de esos aspectos comparado, por ejemplo, como he mencionado, con respecto a la sociedad china en la época en que comenzó a hacerse "global" nuestra civilización en los siglos XV y XVI, en cualquier caso, hay que explicar también específicamente la forma especial de esas instituciones que llamamos "capitalismo", "ciencia", "crédito" o también "matemáticas", "arte", "religión", y que son muy distintas entre las diferentes civilizaciones (y las culturas de las que provienen) porque en realidad todas son manifestaciones de una misma Cosmovisión, de formas que podríamos llamar "primordiales" de entender el Mundo en una cultura específica. 

Igualmente la expansión de nuestra civilización era ya completa a lo largo de todo el mundo antes de un uso verdaderamente masivo/significativo de los combustibles fósiles (primero carbón, luego petróleo, gas, etc....) que podríamos decir empiezan a tener un fuerte impacto a mediados el siglo XIX, porque esa expansión en realidad no "va" de "recursos" o "herramientas", que son una consecuencia y no la causa del impulso inicial y el tesón con que se persigue. 
Hay una tendencia contemporánea a lo que llamo la "recurso-visión" del mundo, a mirarlo todo con los ojos de la abundancia o escasez de determinados recursos, como si algún "recursos" pudiesen  explicar como una pequeña península en un extremo del gran continente Euro-Asiático y que llamamos Europa, más bien pobre en recursos, no muy poblada (comparativamente), con territorios pequeños y en conflicto constante, consiguió dominar e imponerse a todas las sociedades del resto del mundo, manteniendo vitalidad suficiente para machacarse repetidamente a sí misma varias veces durante ese proceso de expansión (Guerras de Religión, Guerra de los 30 años, Guerras de Sucesión, Guerras Revolucionarias y Napoleónicas, 1ª GM y 2ª GM). La vitalidad, la energía, el impulso, el volcarse a la expansión, a saltarse los límites, pueden explicarse "perfectamente"  por la falta o el exceso de recursos físicos, según el gusto del autor, pero ambas explicaciones son, por supuesto, completamente insatisfactorias, porque no tienen en cuenta la estructura ideológica, el "alma" de la sociedad y sus "visiones compartidas", que en realidad creo es lo fundamental.

Lo repetiré una y mil veces: el Hombre no es una bacteria en una "Placa de Petri", por mucho que se abuse de ese reduccionismo biologicista. Bueno de hecho también creo que una bacteria no es "una bacteria en una Placa de Petri", que la vida fuera de los laboratorios es otra cosa muy distinta... porque los "Propósitos" inherentes a "sujetos" vitales de que está constituido el Universo, y sobre cuya negación se asienta todo el edificio científico actual, son primarios y siempre más fuertes que las relaciones "Causa-Efecto", que son los cimientos sobre los que se asienta ese mismo inmenso edificio conceptual de la Ciencia, sólo que no tenemos (ya o aún) ojos para verlo. Pero es que esa misma construcción "aséptica" de un universo de la Causalidad es consecuencia de un "propósito deseante" de objetivación-instrumentalización del Mundo para su dominio, pero hurtado a la vista del observador, como hacen los buenos prestidigitadores.
Creo que la Ciencia Moderna no es en absoluto falsa o equívoca, pero sí incompleta como sistema de conocimiento de la realidad.

El Propósito, la Voluntad (Schopenhauer) es más potente que la Causalidad en el Universo vivo que habitamos.

Y es que hay una interrelación profunda entre todas las instituciones de una sociedad: "capitalismo", "ciencia", "tecnología", "crédito", "mercado", "economía", "armas", "filosofía", "matemáticas", "música", "arte", "historiografía", etc... no son entes separables de su cultura, no existen "en el vacío", no son "logros del Ser Humano", por mucho que se afane el triunfalismo de nuestra civilización en proclamarlo a los cuatro vientos, porque la nuestra, como todas las civilizaciones del pasado, pretenden ser la "cumbre" del humano existir, el destino final de la Especie, la cima de nada menos que toda la evolución humana, la estación de llegada del viaje del Homo Sapiens en su andadura por la Tierra, el Fin de la Historia (Fukuyama) como secuencia de civilizaciones, ya "superadas" todas las anteriores por nuestras magníficas herramientas científico-técnicas. 
Pero queridos lectores, se trata, como en el resto de las civilizaciones que precedieron a la nuestra, de un mito más, del cumplimiento de una suerte de "profecía" mesiánica sobre las Edades del Hombre, desde la barbarie al cumplimiento de un Destino Dorado que se le habría hurtado a la especie durante cientos de miles de años y que ahora se ha hecho realidad; los "profetas" de ese Destino Manifiesto son ahora Copérnico, Galileo, Kepler y Newton, que efectivamente, son los precursores del mundo en el que vivimos, pero para nada la estación de llegada del Hombre sobre la Tierra. 
Auguro que en el lejano futuro, civilizaciones muy distintas a la nuestra mirarán con profundo desagrado a buena parte de nuestras herramientas, conclusiones y logros, admirando otras, por supuesto.

Un poco de humildad nos vendría bien, pero bueno, con el tiempo la aprenderemos.

Debería intentar explicar ahora cómo creo ha evolucionado nuestra cultura desde su origen, y para eso creo que ha llegado la hora de hablar de Burbujas, Globos y Espumas.



El Ser Humano y sus Burbujas

(Pantocrátor de la catedral de Monreale, Sicilia)

El filósofo alemán Peter Sloterdijk ha escrito una trilogía titulada Esferas (I, II y II), donde describe su teoría de las relaciones del ser humano con su entorno, usando el concepto de "Esferas", en particular dividiendo esta interacción en 3 escalas, en el primer volumen (Esferas I) describe las "Burbujas" que son las escalas intermedias de interacción; en el segundo volumen (Esferas II) describe los "Globos" que son las esferas en las macro-escalas de las sociedades; y en el tercer y último volumen (Esferas III) describe las "Espumas" que son las unidades mínimas de interacción. Voy a usar sus metáforas para continuar con mi discurso sobre la evolución de la sociedad.

Sloterdijk usa conceptos heredados del psicoanálisis, aunque me da la impresión que este autor no le da suficiente crédito a esa herencia; en cualquier caso Sloterdijk hace aparecer la primera experiencia del ser humano, de "esfera", de "burbuja", en la primera experiencia prenatal del Hombre, cuando estaba inmerso en "la clausura en la madre", la primera burbuja de protección total climático - nutricio - inmunológica donde el feto vivía su "sueño" abandonado el mero existir a-conflictivo, pre-doloroso, a-deseante, el auténtico Nirvana.

El primer trauma, el trauma mayor, sucede en el nacimiento, donde desaparece esa "Atlántida" ese "continente sumergido", esa "caverna" de Bienaventuranzas donde residía el humano ser antes del nacimiento; pues en el nacimiento comienza el primer dolor, el primer llanto desamparado, los brazos que se agitan y los dedos que se retuercen en el vacío hacia la madre ante el miedo a la caída, por la nueva y brutal sensación de la gravedad fuera del líquido amniótico, y la angustia de la asfixia, paradógicamente con la primera exposición dolorosa al aire, con la primera respiración. Es la primera exposición terrible de lo que Jacques Lacan llama "La Irrupción de lo Real", que precede al "significante".  "A medio-hacer encaminado al mundo" como dice el monólogo que da inicio al drama Ricardo III de Shakespeare, que denota la extrema y especial vulnerabilidad y fragilidad del cachorro humano en el momento del nacimiento, que condicionará toda su vida posterior.

Para Sloterdijk todo el empeño del ser humano es re-construir esa burbuja primordial "placentaria", crear una "atmósfera", un "clima", un "calor" en derredor, con los otros, que simule el Nirvana primigenio; sería "La Cosa" en la interpretación Lacaniana del "Das Ding" de Freud, que Lacan define: "...como el primer exterioraquello en torno a lo cual se organiza todo el andar del sujeto, en relación al mundo de sus deseos"("Seminario VII", Cap. IV, pág 68).

Sloterdijk, fuerte crítico del psicoanálisis y especialmente de Lacan, protestaría airado por esta comparación de sus ideas que hago, y sin embargo esa noción del Regressus ad Uterum está expuesta claramente en muchos psicoanalistas muchas décadas antes incluso de Lacan, por ejemplo en los escritos del psicoanalista húngaro Sándor Ferenczi (Thalassa; a Theory of Genitality, 1924) y como no en los de su discípulo Michael Balint en su "Amor Primario y Técnica Psicoanalítica" (1956). El mundo psicoanalítico está lleno a reventar de esas referencias que no son para nada originales del filósofo alemán. En cualquier caso no voy a entrar en los detalles de la "lucha" de Sloterdijk en la defensa de la originalidad e independencia de "sus" conceptos respecto al psicoanálisis, seguiré usando los conceptos de este filósofo pues, aunque desde luego no son originales (¿quién de verdad lo es?), me servirán como hilo conductor de este artículo, porque el relato, su secuencia, son interesantes.

Volviendo al discurso de Sloterdijk, la segunda "burbuja" en la secuencia temporal, quizás la más  importante en el fundamento emocional del individuo, es la que establece el niño con su madre (o su figura sustitutiva), que permite atenuar el choque con el Mundo ("Lo Real" amenazador de Lacan), a través del cobijo "con la madre" el niño se introduce, de puntillas, en la vida de los Otros, en el núcleo de la familia, los clanes próximos, y por último en la Cultura; es esta "burbuja" y su trayectoria, la que conforma una buena parte de la estructura profunda emocional del sujeto en la evolución del Apego (John Bowlby). Pues el universo de la piel es necesario y fundamental en esa fase, como ya comenté hace tiempo en otro artículo en los trabajos de psicoanalista René Spitz que constataba cómo en la época de la "asepsia" de la higiene a ultranza, a los recién nacidos en los orfelinatos no se les amamantaba ni se los sostenía en brazos, para evitar los riesgos de "contagio" con microorganismos, y un elevado porcentaje de éstos pobres niños morían estando perfectamente sanos, otros desarrollaban daños neurológicos o emotivos severos, porque el cachorro humano no soporta el estrés que provoca el horror de "Lo Real" (Lacan) a la intemperie, fuera de esa "burbuja" hecha de piel y amor incondicional materno.

A partir de esta segunda burbuja se constituyen las siguientes, que el ser humano y los otros van como tejiendo en su entorno; primero en la familia extensa, luego en el clan y la tribu, luego en la generalidad de la cultura. La superación de la secuencia de las burbujas del pasado y la adherencia a las nuevas se efectuaba, en el mundo "antiguo" o "tradicional", en los ritos de paso, en los rituales de iniciación que tomaban la forma, se escenificaban ritualmente, también, como un "trauma", de un abandono o huida y de un retorno del individuo, un re-nacimiento; la misma persona, pero distinta, ya "situado" en otra realidad, adscrito a otra nueva "burbuja" en el grupo humano, entre el llanto de las madres que ven como su retoño, ese ser indefenso que lloraba en su regazo, está envuelto y pertenece ahora a otro "ámbito" en la confusión de alegría y llanto de que está hecha toda vida sana.

Es la acción del ser humano en la sociedad la búsqueda de su adecuada secuencia de burbujas, de esos espacios donde recibir y dar calor, donde habitar a resguardo de la terrible intemperie. Imitar las costumbres, adecuarse a los discursos, aprender las lecciones, dejarse llevar por el marco de la cultura, unirse a la corriente de los otros, seleccionarlos, para tener un sitio a su lado, recibir el calor común, calentándose unos a otros, rodeados por el caparazón protector de las burbujas

El doctor Gabor Maté, que ha estudiado las adicciones como debe hacerse, mediante el tratamiento y el contacto casi diario con drogadictos, explica las grandes adicciones, aquellas "irreductibles" como consecuencia de una especie de "malformación" de la "burbuja" inicial (el uso del término "burbuja" en este sentido es mío, no del doctor Maté), la primaria, la que forman el niño con su madre/cuidador primario. Así cuando se desarrolla una ausencia de esa burbuja, la intemperie que resulta es devastadora para la estabilidad emocional del sujeto, que busca una y otra vez "rellenar" ese inmenso vacío interior con "algo" del exterior, que en los casos extremos son los opiáceos y en los casos más leves se trata de adicciones de todo tipo, una de las más extendidas es el consumismo desenfrenado.
El doctor Maté explica en sus textos como una drogadicta le describió la primera vez que tomó un chute de heroína a los 15 años: para ella fue "como recibir por primera vez en mi vida un abrazo cálido, la sensación de verse rodeada de calor amoroso y tranquilidad, de estar, por fin, en paz con el Mundo", esa mujer, como tantos otros grandes drogadictos, sufrió abusos sexuales en su infancia y en otros casos malos tratos o pura negligencia y abandono de los padres (el "proximal abandonment" del que habla el  doctor Allan N Schore, donde los padres están físicamente presentes pero emocionalmente ausentes, tan común hoy día).
Como ya comenté en una parte de un artículo del pasado, en el apartado llamado "La Jaula", la droga no es la causa del drogadicto, lo es La Jaula que lo encierra, y si esa Jaula es algo transitorio, como en la Guerra del Vietnam que ponía de ejemplo en ese artículo, la adicción cesa cuando el individuo sale de ella, ahora bien cuando La Jaula es producto de la intemperie emocional producto de la destrucción de la burbuja primaria, la adicción es recidiva y de muy difícil solución, de hecho muchas veces la "solución", la terapia de la drogadicción, es por medio de una nueva adicción menos agresiva física o socialmente, pero de igual o similar intensidad.

El ser humano es un ser social, su deseo son "los deseos de los otros" (Lacan) con los que construye esos simulacros del albergue primordial que lo resguardan: sus burbujas.

A veces las burbujas estallan y su efecto es devastador, hacen perder el centro de gravedad y el individuo queda, ahora sí, completamente a la intemperie
Para no ser tan "árido" en el discurso voy a incluir un video del cripto-melancólico Morrissey (ex-cantante de The Smiths) donde la letra habla precisamente de alguien a quien le ha estallado su burbuja (me gusta más la versión de los Smiths de 1986, pero no la he encontrado con subtítulos en castellano). Aunque alguno de los lectores no se esté de acuerdo con la interpretación que hago de esta canción, siempre merece la pena oírla:


El protagonista de la letra de la canción "inventa" su propia burbuja efímera en el coche del acompañante, de la que no quiere desprenderse y así dice el estribillo de la canción: "If a double-decker bus crashes into us, to die by your side is such a heavenly way to die... And if a ten-ton truck kills the both of us, to die by your side, well, the pleasure,  the privilege is mine" que traducido al castellano es: "Si un autobús de dos pisos se estrella contra nosotros, morir a tu lado es una forma tan celestial de morir... Y si un camión de diez toneladas nos mata a los dos, morir a tu lado, bueno, el placer, el privilegio es mío.".
Se une en la canción la absoluta desesperanza con una forma de romanticismo y esa flema y ese modo formal cuasi-victoriano de hablar tan inglés y que tanto le gusta a Morrissey, lleno de represión y "Todestrieb". Es una forma muy británica de estar a la intemperie, intemperie que es de donde, en el fondo, nacen los Estoicismos (¡uy!, por poco escribo "Heroísmos").

Freud construye el concepto de "Todestrieb" la llamada "Pulsión de Muerte" en su libro "Más Allá del Principio del Placer" (1920)  todo apunta a que impresionado por las matanzas en las trincheras de la 1ª Guerra Mundial, y como pocas tuvo que impresionarle, como a todo el mundo, el primer día de la Batalla del Somme en un radiante 1 de Julio de 1916 a las 7:30 de la mañana, cuando los silenciosos y disciplinados soldados británicos, portando 32 Kg de peso cada uno, escalaron los parapetos para dirigirse hacia las trincheras enemigas, andando despacio, oleada tras oleada, en perfecto orden; y antes los ojos atónitos de los operadores de las ametralladoras alemanas, nuevas hileras de soldados británicos escalaban, los parapetos, una detrás de otra sin inmutarse, detrás de las oleadas que habían sido ya fulminadas por el fuego de las ametralladoras y cuyo efecto podían ver claramente; en ocasiones algunos soldados alemanes, medio enloquecidos, dejaban de disparar y huían, no podían creer que esas multitudes humanas murieran sin casi pestañear delante de ellos, era todo como un gigantesco "sacrilegio" en el que estaban participando. En el primer día del Somme, en unas pocas horas, murieron 20.000 jóvenes británicos y otros 40.000 más resultaron heridos; y para orgullo de los generales y los políticos casi todos cayeron en perfecta formación, apenas hubo "cobardes"....Rule, Britannia!

Y viendo todo esto, ¿como no pensar en un "Todestrieb"?.
Pero puede que haya otra explicación, acaso no haya nada más potente, para el ser humano, que las "burbujas", y como en la canción de los Smiths, acaso la vida deja de ser digna de ser vivida "a la intemperie" de sus estallidos; esa intemperie que espera a los cobardes que no saltan del parapeto y se alinean en su borde cuando suena el silbato del sargento mayor, los que se tiran al suelo y tiemblan al oír los primeros tiros y explosiones, los que "llevados por sus impulsos animales" se esconden de las balas en los huecos de las bombas en la "tierra de nadie", o gritan de dolor y pánico cuando ven caer al querido camarada, abandonando la flema británica (y su famoso desapego a la Vida). Sí, efectivamente, la madre del heroísmo es la cobardía, el miedo a quedar a la intemperie de determinadas burbujas construidas culturalmente, y es que las burbujas retienen la ambivalencia de todo lo humano, no sólo acogen con su calor, sino que también "encierran".
En cualquier caso hay que entender la "forma" de las burbujas, pues esas burbujas del ámbito social donde lo "Sistémico" arrasa con las más elementales necesidades del "Mundo de la Vida" ("Lebenswelt" de Habermas), como son el instinto de conservación de la propia vida, son, afortunadamente raras, y no son, para mí, producto de un impulso elemental instintual, sino consecuencia de una cultura y de la forma en que ésta crea su mitología compartida.

Analizando la creciente escala de las burbujas que construyen los seres humanos, tenemos aquellas que encierran a todo el conjunto cultural de los grandes grupos, el conjunto de historias, las narrativas, también la secuencia de ideas y valores implícitos en la forma cultural de las sociedades, y que en el pasado, entre los "salvajes", de hecho se escenificaban ritualmente la renovación de los vínculos entre sus miembros y sus creencias con rituales que incluían el ingreso en una cueva donde se desarrollaban los ritos de contacto con los dioses o espíritus y los antepasados y, de esta forma, también se renovaba la unión simbólica de los miembros del grupo entre sí.
Puede entenderse ese ritual de La Cueva como un Regressus ad Uterum, donde los miembros de la comunidad se hacen "hermanos" en el seno de La Madre (Tierra) y acceden a las "Visiones Primordiales" mediado muchas veces por sustancias más o menos intoxicantes. Salen de la cueva con la sensación aumentada de "hermandad" por el refuerzo de los vínculos en las experiencias místicas y reforzado el Caparazón Metafísico que los rodea y explica el mundo, protegiéndolos de la temida intemperie cósmica.

Los templos y las iglesias, con sus bóvedas decoradas, recrean el ámbito de La Cueva primigenia, donde la comunidad refuerza los vínculos entre ellos y con sus creencias que forman las grandes burbujas metafísicas que los cubren, lo que Sloterdijk llama "Globos Metafísicos" omniabarcantes que dan sentido al modo de ver y sentir el mundo del gran grupo que vive en esa cultura.

Igualmente la figura filosófico-teológica  por antonomasia explicativa del Universo del pasado greco-romano y en otras culturas eran Las Esferas que envolvían a la Tierra: 

(Las Esferas del Mundo Antiguo envolviendo La Tierra)

En esa cosmogonía de Las Esferas la Tierra estaba en el centro y resguardada por una serie de esferas que la "protegen"; eran el Caparazón Metafísico de un universo finito donde los "externo" es sólo la morada de Dios.
Era la construcción de un inmenso Uterum donde los habitantes de la Tierra vivían rodeados por el juicio de El Padre (Dios) y la benevolencia de La Madre (María), ya en la cosmogonía cristiana siempre pendientes de sus criaturas.

El resto de los Globos Metafísicos de otras culturas es similar, donde la morada de los habitantes humanos están en vuelta por "capas" o "esferas" donde moran otras criaturas sobrenaturales que se relacionan con nosotros y nuestros antepasados y que dan sentido y cohesión al grupo y su forma de ver y actuar en el mundo (Cultura).

Sin embargo en nuestra particular cultura, la cultura que Spengler llama "Fáustica", se produce un cambio fundamental en las "Visiones Primordiales", pues el "Simbolo Primario" de nuestra cultura es precisamente "la falta de límites", o dicho de otra manera: El Infinito.

El surgimiento del infinito como concepto fundamental, surge muy pronto, en pleno medioevo, en nuestra cultura y esto puede apreciarse desde las concepciones del universo infinito  de Nicolás de Cusa o la noción ya medieval de infinito matemático, todo tan alejado y extraño, por ejemplo, al pensamiento greco-romano (Aristóteles negó en varias partes de sus obras la noción de "infinito", y es que era para ellos un verdadero "abismo" que repugnaba al alma griega), y que tan pronto se desarrolla en nuestra civilización; no sólo en la noción del Cosmos sino como en la forma "hacia lo infinito" en que se construyen las catedrales góticas, o los puntos de fuga de la pintura en perspectiva, o el del contrapunto en la música, etc...
Todo esto asienta sus raíces y se expresa en una nueva visión mítico-religiosa en la propia Edad Media; pues en realidad ha habido bastantes "Cristianismos Católicos" diferentes a partir la propagación de esta fe en los primeros siglos después del nacimiento de Cristo, teñido por los aspectos culturales y por las "Visiones Primordiales" de los pueblos donde se asienta; por ejemplo no tiene nada que ver la Patrística cristiana del siglo IV al VII d.c con el mundo medieval de los siglos X al XV d.c.

Es esta visión primordial de negación conceptual y moral de "Los Límites" la que ha llevado a nuestra civilización más lejos que ninguna otra tanto en la creación y en la destrucción, pues, como en el mito de Fausto, hemos "vendido nuestra alma al diablo" a cambio del acceso "sin límites" al saber, al dominio, a la exploración, a la expansión, a rebasar todos los límites sobre los que nunca, como civilización, estamos satisfechos.

Las catedrales góticas "perforan" la cúpula de La Cueva, muestran el impulso, ya mucho antes de Copérnico, de la ruptura de la bóveda celeste, de Las Esferas clásicas, en nuestra incipiente cultura en el medioevo; pues las catedrales  parecen proyectarse hacia el infinito con tal que, entornando los ojos, se suponga que las agujas son inmensas torres elevándose hacia el cielo pero que parecen pequeñas por la perspectiva...:

(Catedral de Milán)

El otro componente fundamental que la apartan de la tradición de La Gran Cueva Mística es la luz, la sed de luz de las catedrales góticas. Recuerdo un guía en la catedral de Burgos decir: "las catedrales góticas son joyas de transparencia con engarces de piedra", no sé quien dijo primero esa frase (si es que es alguien conocido y no de ese hombre), pero recoge perfectamente el sentido de esas obras de arte:

(Templo gótico de  La Sainte Chapelle, París)

Uno de los sitios donde se puede apreciar claramente y en muy poco espacio la inmensa magnitud del cambio de mentalidad de la Cultura sobre un mismo espacio, sobre el mismo terreno, es, como no, en Florencia, por ejemplo si se entra en el Baptisterio uno ve al entrar esto:


Vemos claramente La Cueva presidida por el Pantocrátor, él también rodeado por la Mandorla Mística, a su vez otra EsferaDentro del edificio el fiel se ve rodeado por los santos y los ángeles que configuran el "Albergue Metafísico" (Mac Luhan) que todo lo sostiene y todo lo explica.

Si ahora cruzamos la calle unos metros y entramos en la catedral gótica de Santa María dei Fiore, veremos lo siguiente:


Aunque hay una zona en el altar que "aún" retienen una estructura de bóveda similar al Baptisterio, el común de los fieles que entra en ese inmenso espacio ya no tiene la misma percepción de "Cueva" que en el Baptisterio donde estaba rodeado o "sumergido" por la legión de los santos, arcángeles y ángeles, pues  ya la cúpula no es la reina de la escena. En los "nuevos" techos de bóveda de crucería del gótico ya no hay sitio para el Pantocrátor, en su lugar, desde principios del siglo XII, Cristo pasa del Todopoderoso a exhibir la Humildad Sufriente del Crucificado y la bóveda pierde "peso", se hace liviana, transparente, lejana, ya no retiene la mirada severa Del Que Juzga, sino deviene en "espacio" y "luz", abierto al infinito y en buena parte simplificado de sus connotaciones teológicas. Ya no hay un verdadero centro de la visión, de la mirada, que se despliega ahora, en realidad, por todo el espacio sin la sensación envolvente de La Cueva.

Al debilitarse el Caparazón Metafísico de La Cueva las cosas pasan, de improviso, de ser representadas "como realmente son" a representarse "como se las ve", se inicia la "perspectiva" en la obra pictórica, que para los antiguos sería "la forma ingenua como ven los niños el mundo", pues representar, por ejemplo, en igual magnitud al Creador que a sus Obras era no sólo "falso" sino también una blasfemia, o si se quiere al revés; en cualquier caso era algo que hería la sensibilidad del alma románica o egipcia. 

El espacio Fáustico se agranda y deja de tener un centro, gana sitio en la representación pictórica, surge el "fondo" como el verdadero eje sobre el que se desarrolla la acción del cuadro y que, en buena parte, le da sentido, pues es ahora el "marco" es el que, en buena parte, define a los personajes tanto como a la inversa, pues ya el "Centro", la figura central, pierde parte de la fuerza inicial, y se relativiza su hegemonía con otras que la rodean. 
El espacio gana terreno en su fabulosa expansión simbólica, y las figuras adquieren sentido en relación unas a otras, no por su propia importancia inmanente que las agranda o empequeñece, sino pasan a ser sus dimensiones en el cuadro "función" de otras según su ubicación en un espacio geométrico ahora  matemáticamente definido, de forma que las proporciones guardan una relación respecto a la presencia del observador, que es el nuevo factor que se integra en la obra de arte con la "perspectiva", al considerarse ya en su concepción al observador como el factor determinante de la Representación, ya no el objeto pasivo de la recepción de esa representación "desde fuera" de la obra.

Igualmente desde el siglo X la música litúrgica se vuelve, de improviso, polifónica, aumentando exponencialmente en complejidad, en brillos, en matices, las voces "se elevan hacia el cielo" llenando el nuevo ampliado espacio "celeste" de las catedrales, la música, antes más íntima, se engrandece y también busca el cielo infinito y se levanta como queriendo rebasar los límites de los muros y unirse a la cascada de luz que entra por las vidrieras, eso es lo que se siente cuando se escucha la música gótica en esos recintos. Ese es el nuevo anhelo del alma Fáustica que tan bien se expresa en el ámbito musical gótico, y que luego explotará en el Barroco, como época (no sólo como estilo), pues la época Barroca es la verdadera época del explosión creadora de nuestra cultura en todos los ámbitos.

Pasará poco tiempo para que la Matemática pase del Álgebra Musulmana al Cálculo Infinitesimal Fáustico, de la Estática greco-romana a la Dinámica gótica del impetus de Jean Buridan  en su profunda crítica a la física Aristotélica en plena Edad Media y que enseña el camino a Galileo . Porque ¿hay un concepto más Fáustico que el Impetus?, las palabras, los términos específicos dan "color", son indicios de la fuente mítico-emocional de los conceptos "científicos", aunque mencionada inicialmente en Alejandría en el siglo VI por Filópono, no "cuajó" como concepto en un universo simbólico que no la entendía y no podía aceptarla, no ocurrió lo mismo con los escolásticos medievales que, como no podía ser de otra forma, la hicieron suya de inmediato. 
La aritmética, el cálculo y la geometría clásicos, dan paso a la matemática de "funciones", donde las variables se construyen en virtud de otras, y (como en la pintura), no por su posición en un espacio "absoluto" e incólume, es como si el sistema de referencia se relativizara y las variables, antes discretas, ahora se hacen "continuas" y por tanto "infinitas", Nicolás de Oresme es el padre de la Geometría Analítica y muestra el camino tanto a Descartes como al Cálculo Infinitesimal de Newton-Leibnitz que más tarde se desarrollará con todas su fuerzas en el Barroco, cuando esa idea explota en símbolos y herramientas que ahondan en nuestra visión del Mundo.

En realidad, desde el siglo X en adelante, personajes como los Maestros de Obras de las catedrales y los teólogos que los supervisaban, Nicolás de Cusa, Roger Bacon, Duns Scoto, Jean Buridan, Nicolas Oresme, Cimabue, Giotto, Pérotin,  y tantos otros; todos, son precursores de Copérnico, Galileo, Descartes y Newton que sólo siguen el guión de esa "sed de infinito" que surge, como una semilla, como Urphänomen (Goethe), de forma un tanto misteriosa, a-causal, como Voluntad (en el sentido de Schopenhauer) en el "alma" de los europeos en el siglo X, y que se va desarrollando en otras formas de manifestarse que son sus consecuencias, nunca su causas.

No, las ciudades "per se", el comercio, el uso del dinero, el capitalismo, no producen estas manifestaciones específicas de la "Visión del Mundo"; no ocurrió en Grecia o Roma, no ocurrió en el Islam, o en la India, en China o en Egipto, aunque hay dinámicas que se repiten en todas las culturas que se urbanizan (como el crecimiento de la Racionalidad y otras de las que he hablado en anteriores artículos), la "forma" específica de su desarrollo, como bien describió Spengler, es algo innato a ellas, como lo son sus Representaciones que son un síntoma, la manifestación de una Voluntad (de nuevo Schopenhauer), y esto incluye al arte, la matemática, la literatura, los sistemas filosóficos, la filosofía natural (ciencia), la tecnología, los sistemas económicos, etc...que son, si se quiere, las consecuencias, las "hacedurías" de un inquieto organismo vivo, nunca sus causas.


El Estallido de la Gran Burbuja Metafísica


(Burbujas, de John Everett Millais)


En la sección anterior he descrito someramente las que creo son las "señas de identidad" de nuestra cultura desde nuestros orígenes medievales (no griegos, ni romanos, tan distintos a nosotros), y cómo, de alguna manera, ya desde su propio inicio tenía una tendencia a "perforar" todos los límites, incluidos los impuestos por el Gran Globo Metafísico que envuelve la vida de las propias culturas, debido a la forma inquieta de nuestra Weltanschauung, cuya tendencia es a poner en cuestión esos límites que se nos ofrecen, dudar de la consistencia de la forma específica de las Esferas, de ese Gran Globo Metafísico que rodea y de alguna manera protege de la intemperie a los que moran en su interior.

Contrariamente a nosotros otras civilizaciones, como por ejemplo los griegos, habían desarrollado una serie de mitos donde la conclusión última de la narración mitológica era que el héroe de la tragedia sufría un inevitable y terrible castigo por su Hybris (desmesura), al haber desafiado, con sus actos, el orden sagrado tradicional, expresado en las leyes de los Dioses, haber, de alguna manera "perforado" con sus actos el Gran Globo Metafísico, un poco como la violación del tabú entre los que llamamos "salvajes". Casi todos los mitos y tragedias griegos están, en realidad, asentados sobre la cuestión de "Los Límites" que nunca deben rebasarse. Desafiar los límites, para los griegos, es querer "ser como un Dios" y esto implica despertar su ira. 
En realidad todo este arquetipo cultural alrededor del Hybris o el tabú sirve, creo, en buena parte como mecanismo regulador, como factor estabilizante dentro del grupo, para "enfriar" los conflictos, fruto de los potenciales deseos desenfrenados dentro del grupo y de limitación, también de la destrucción del medio natural.

En ese sentido nuestra cultura, al contrario de la mayoría, carece del concepto de Hybris. Nuestra constitución cultural, como civilización, está asentada sobre el afán de "verle las tripas a todos los muñecos" e indagar en los confines de todo lo que existe para tratar de aprehenderlo y por supuesto dominarlo "hasta el infinito y más allá", tanto en el Espacio como en el Tiempo... No hay ni puede haber freno, límite o barrera en nuestro camino a la manera de los griegos o egipcios, civilización ésta última, al contrario que nosotros,  obsesionada por la permanencia como "Visión Primordial" y cuya estética y forma de constitución social se conservó, manteniendo una extraordinaria similitud, durante milenios (puntuado, como no, por "Edades Oscuras"), pues como dice el proverbio egipcio "El Hombre teme al Tiempo, pero El Tiempo teme a las Pirámides"; y ese "afán de inmovilidad" ese "anti-progreso", esa permanencia de cualquier tipo en el tiempo, en nosotros, adquiere los tintes de un auténtico sacrilegio, pues contradice lo que constituye, desde el siglo X, nuestras más profundas "Visiones Primordiales".

Para nosotros, por ejemplo, el mito de La Caja de Pandora griego es una auténtica aberración, pues en nuestra cultura partimos de la base de que toda curiosidad, toda búsqueda, de que todo hallazgo científico, de que toda tecnología nueva es "positivo" por definición, y significa "Progreso", que es la expresión más acabada del impulso primario Fáustico de nuestra cultura. 
No sabemos o no queremos aplicar ese mito de La Caja de Pandora a, por ejemplo, el desarrollo de la Energía Nuclear, cuyo primer uso fue como bombas devastadoras contra dos poblaciones civiles y continuación el posterior despliegue de un inmenso arsenal termo-nuclear con capacidad para destruir no ya nuestra civilización, sino potencialmente la propia especie humana; como si esa tecnología fuese "neutra" (ni buena ni mala, ni chicha ni limoná) como afirman la mayoría de los que viven en nuestra sociedad de toda la tecnología que hemos desarrollado. 
Otra frase ubicua, en nuestro ámbito, es la de que "el progreso no se puede parar", una de las frases que más se oyen, en particular referidas a los posibles efectos negativos en la sociedad de una determinada tecnología; porque oponerse al "Progreso", en particular al científico-técnico en cualquier ámbito, como por ejemplo a la Ingeniería Genética, es el peor "sacrilegio" que puede cometerse hoy día. Bueno, en mi caso particular, de hecho  estoy convencido que la Ingeniería Genética se trata, como la energía nuclear, de una inmensa Caja de Pandora llena de inmensos riesgos para nuestra civilización e incluso nuestra especie...

Por ejemplo en 2016, Greenpeace fue excomulgada "Urbi et Orbi" en la famosa carta de los 108 premios Nobel, por esos 108 Custodios de la Verdad, la crème de la crème de la Ciencia, por tener Greenpeace la osadía de oponerse al despliegue de los Organismos Genéticamente Modificados. 
Leed la carta, no tiene desperdicio, se dice en ella que la oposición de esa organización está basada "en emociones y en dogmas que han sido contradichos con datos científicos" y al final de la carta dicen que consideran la posición de Greenpeace como "crime against humanity" y además lo ponen en negrita para recalcar la clase de monstruosidad que están cometiendo los miembros de Greenpeace contra los cientos de miles de niños que mueren de deficiencia vitamínica en el Mundo cada año porque en realidad, como todo el mundo sabe, el hambre en el Mundo es un problema científico-técnico de mejora de las variedades de cultivo.... 
En realidad todo eso es puro Bullying y de la peor categoría.

Es igual, no vamos a "parar", y no, no se trata del "Capitalismo" como se defiende desde muchos ámbitos; y es que la forma expansiva de nuestro capitalismo (distinto del musulmán, del chino o del indio) es una expresión más de una forma expansiva subyacente primordial que permea todas las visiones, todos los planes, todos las acciones de nuestra cultura en todas sus facetas, está implícito por ejemplo también en el proyecto inacabable de "Mejora del Mundo", son los llamados "Mejoradores del Mundo", que tanto abundan entre nosotros, y que exportamos, desde hace siglos, en ingentes cantidades a todos los confines del planeta; y como no, está también en los inmensos proyectos científico-técnicos que viven empapados en la esencia cultural que nos funda, como cultura, desde el medioevo.

Es todo este impulso, esta manera de ver y sentir el Mundo, la existencia, la que ha hecho a nuestra civilización por primera vez una civilización global, y por primera vez es la humanidad del globo entero la que está comprometida por su decadencia.

Como he comentado, nuestra civilización, por su propia constitución esencial, es la que ha sostenido un Globo Metafísico más débil de todas; ha sido en ella donde la "perforación" y posterior explosión de ese Globo ha sido más temprana y completa que en ninguna otra, pero la ruptura de las Burbujas socialmente contruídas traen acarreado siempre un coste emocional, una intemperie
El Desencantamiento del Mundo a partir del Renacimiento, de que hablaba Max Weber, ha permitido reforzar nuestras herramientas de control y dominio, su desarrollo exponencial, para entregarnos en cuerpo y alma, como ninguna otra civilización del pasado, al proyecto de ser "Dueños y Señores de la Naturaleza" (Descartes) gracias a la Ciencia y la Tecnología; y también, como decía mi padre: "al dominio del Hombre por el Hombre a través del dominio de la Naturaleza". Pero al mismo tiempo la palabra "desencantamiento" tiene un doble matiz, en primer lugar tiene la acepción de "librarse de un hechizo"; pero tiene otra acepción que es la "pérdida del encanto", de los "mágico", como categoría relacionado con los magnífico, lo sorprendente, lo digno de ser amado en suma, porque tendemos a amar aquello que tiene un indefinible "encanto". 

En buena parte ese desencantamiento nos expulsa a una intemperie, a un mundo, a una realidad "sin techo", sin "caparazón" que nos proteja de la inmensa Helada Cósmica (Sloterdijk) que proviene de los recién descubiertos inmensos espacios vacíos siderales, donde no somos nada, sólo habitantes de una ínfima roca vagabunda flotando en un inmenso vacío indiferente, rodeados de una helada Nada Cósmica a la que "le importamos" nada, ya perdida la vieja visión de El Padre y La Madre divinas observando, desde más allá de las Esferas Visibles, el quehacer de sus criaturas terrenales, cuidando o castigando, como en una familia, a sus miembros.
Es oficio de los "Mejoradores del Mundo" ir sacando a la intemperie, rompiendo el techo de todos los Albergues Metafísicos de los miembros de otras culturas "atrasadas" y "equívocas", en el sagrado nombre del Progreso Científico-Técnico y de la Razón Ilustrada, así seremos, por fin, todos iguales bajo la universal Helada Cósmica.

El colapso del Globo Metafísico, bajo el peso creciente de la Razón, trae aparejado el debilitamiento también creciente de las otras Burbujas concéntricas anidadas que rodean socialmente a los individuos, y que van quedando expuestas, una a una, a la nueva intemperie cósmica que las debilita. 
La Razón y su Duda Metódica, es un factor desestabilizante de todas las "narrativas" mitológicas, de todas las tradiciones, de toda relación "irracional" de las personas entre ellas y el medio natural, de todos los fundamentos emocionales de los vínculos,  en suma, que sostienen las Burbujas que forman y necesitan los seres humanos para vivir, porque la Razón, siempre instrumental, hace vibrar, hasta romperse esas Burbujas construidas en la irracionalidad emocional, de ahí el concepto de Vico de "La Barbarie de la Reflexión" y su efecto devastador sobre la estabilidad de las Burbujas a largo plazo, y que llevan, al final, a la decadencia de las civilizaciones.

En realidad las civilizaciones avanzadas urbanizadas van destruyendo todos los vínculos emocionales, van "racionalizando" y cargando de "eficiencia" las relaciones humanas, también entre padres e hijos, como si lo primordial de esas relaciones fuese la "formación", la "preparación", la cría adecuada del individuo para sumarse a la Gran Máquina de la civilización; y así surgen iniciativas, para mi demenciales, como la "socialización temprana" de los bebés de menos de 1 año promovida por las administraciones públicas ("progresistas" principalmente), cuando todavía el sistema nervioso, la constitución emocional de los cachorros de mamíferos que somos, no están preparadas para esa clase de interacciones fuera de la Burbuja de amor incondicional. 
Está claro que todo esto son estrategias para que ambos miembros de la pareja sean "productivos" durante la mayor parte del tiempo, que se "libere" a la mujer de la "opresión biológico-patriarcal" para que pueda funcionar bien, para ser otro miembro activo y "productivo" de la sociedad y pague la hipoteca, que es de lo que en buena parte se trata claro... 
Pero ¿de verdad que las madres no necesitan estar con sus hijos muy pequeños?, ¿es que acaso hemos inventado otro nuevo Ser Humano ya "libre" de los "condicionamientos biológicos" que limitan la "libertad" del individuo (siempre el individuo y su "libertad") una vez que la racionalidad ha arrasado con todo los residuos "biológicos-atávicos"?

Para una madre cachalote, para una madre chimpancé, para una leona madre, para las madres de los aborígenes australianos "salvajes"; verse privadas de sus cachorros indefensos en las primeas fases de la vida de éstos y dejarlos rodeados de extraños durante una buena parte del tiempo generaría una angustia insoportable, nuestra sociedad científico-técnica bien educada ya ha "superado" todo eso, pero el efecto emocional del daño a esas burbujas esenciales se sentirán para toda la vida de los individuos, aunque en realidad pensándolo bien esa es la forma en que las civilizaciones superiores "construyen" emocionalmente a los individuos que las forman, es la forma en que el inmenso super-organismo, que es una civilización, "modela" sus "células", conforma a sus "criaturas", gestionando las "espumas" que son los agregados de burbujas que forman los miembros de esa sociedad, "limando" la parte emocional, consiguiendo que el nuevo miembro de la civilización llegue a adulto con su constitución emocional ya sabiendo, profundamente, cuales son las "reglas" de este juego donde le importas una mierda a los demás o al Cosmos, y es tu propio beneficio lo que cuenta, es el individuo y su "libertad" lo que hace "grande" vivir en sociedad. 
Pero para rellenar ese inmenso vacío, de la Helada Cósmica, esa carencia emocional, esa necesidad de llenar con algo externo el empobrecimiento emocional, para eso nuestra sociedad provee los estímulos y bienes que crea el Mercado; por que la civilización crea tanto a los adictos como los productos y servicios que (no) los satisfacen.

Es así como van creciendo y prosperando materialmente las civilizaciones, pero en su lógica interna, en su Barbarie de la Reflexión (Vico) están segando la base emocional y vital que, en el fondo, las sostienen y que acaban llevándolas a su decadencia.

Cuando explotan los Globos Metafísicos lo que acaba quedando son Espumas, multitud de ellas, desparramadas, solitarias aunque agrupadas en inmensos conjuntos, formando "redes", moviéndose en corrientes, adyacentes pero intrínsecamente separadas, pulverizándose en unidades cada vez más pequeñas por el roce del Tiempo y la intemperie, deshaciéndose poco a poco.

La estrategia Hedonista ante un mundo a la intemperie es demasiado arriesgada, vale para cortos períodos de tiempo de una extrema expansión económica y dura algo más sólo, si acaso, para los más agraciados por la fortuna o la cuna; con mucha mayor frecuencia termina en opiáceos (sin receta) o aún más frecuentemente en analgésicos, anfetamínicos, somníferos, ansiolíticos y anti-depresivos (eso sí, con receta médica). 
La adaptación básica intelectual a la intemperie (como en Roma o la India) ha sido siempre el Estoicismo, acostumbrarse a todas las intemperies, sobreponerse a la explosión de todas las burbujas, el desarrollo de la Virtud en la aceptación del dolor y del destino bajo el frío inclemente de la Helada Cósmica que a todos cala hasta los huesos; y cuando, en los períodos siguientes todo esto se vuelva o siga siendo insatisfactorio, asomará, por el Oriente, una Segunda Religiosidad, un (vano) intento de regenerar de nuevo el Globo Metafísico, un último intento tardío de la civilización de sostenerse, ya antes de su  definitivo Ocaso.