Meritocracia y Liderazgo: El ejemplo de Horacio Nelson



En varios post he defendido la teoría de que los patrones culturales tienen un peso fundamental en el crecimiento y en general en la eficiencia económica de las sociedades, basándome, en gran parte, en los trabajos de Max Weber al respecto, pero hay una faceta que tiene que ver con la capacidad de desarrollo de los países que no he visto que se trate en los textos de ese autor y en general en los de sociología o antropología que he leído, y es la influencia de las tradiciones culturales en el LIDERAZGO

Para poner énfasis en la importancia del liderazgo voy a describir un suceso histórico que me sirva para enfatizar su importancia, sin hacer juicios de valor sobre "lo justo" de la causa de los contendientes, el ejemplo que usaré para ilustrar el liderazgo es el de la batalla de Trafalgar en 1805
Todos conocemos el desenlace de la batalla y las inmensas consecuencias geo-políticas a corto, medio y largo plazo que tuvo, dando a Inglaterra una hegemonía indiscutible en los mares por más de 100 años; pero respecto a las causas de la victoria aplastante de la armada inglesa sobre la franco-española siempre se ha hecho mucho hincapié en la mejor preparación de los marineros, en la mejor coordinación al ser la flota de un único país, y por supuesto el genio "técnico" de Nelson...Pero en esta descripción creo que es falta un componente decisivo, el papel de Nelson como líder, y un liderazgo muy particular...

Para poner en perspectiva la batalla, la flota franco-española disponía de más barcos, más cañones y más marineros y fusilería que la inglesa, estaba más cerca de una costa "amiga" y los oficiales y marinos de esas flotas no eran en absoluto inexpertos, ineptos o cobardes, como se demostraría en el curso de la batalla, por ello Nelson no tenía nada claro que la flota inglesa pudiera vencer en el enfrentamiento
Esta falta de superioridad hizo a Nelson concebir un plan muy audaz que consistía, como todos supongo que conocéis, en atacar la línea de barcos franco-española (la típica formación en las batallas de alta mar) con 2 líneas de barcos que corten la línea franco-española para después ir rodeando a los buques enemigos y derrotándolos por superioridad numérica local, que fue lo que finalmente ocurrió
Pero esta estrategia no garantizaba el éxito, hay que tener en cuenta que los primeros barcos que se aproximaran a la flota enemiga recibirían una lluvia de fuego de TODA la línea antes de poder cortarla, lo cual hacía muy vulnerables a esos barcos, por otro lado, si el enemigo conseguía cerrar los huecos en la línea, y los barcos ingleses flaqueaban y tenían que desviarse, se originaría un caos en la columna de barcos ingleses atacantes que los dejaría a merced, rodeados, por la flota franco-española
La maniobra de aproximación de los primeros barcos ingleses requería, pues de un valor y una decisión suicidas, y es ahí donde Nelson demuestra su valía no sólo como almirante de talento, sino como líder, pues decide que sería el Victory, con él al mando, el barco que rompería en primer lugar la línea enemiga, pese a las protestas de sus subordinados

Ahora hemos de situarnos en el comienzo de la batalla donde, desde lo barcos ingleses, todos los oficiales, toda la marinería, hasta el último grumete observan, estremecidos, la maniobra del barco de Nelson y asisten perplejos, conteniendo el aliento a la escena en que el Victory, a todo trapo, con todas la velas desplegadas para tener la máxima velocidad, con Nelson incólume en el puente, recibe varias andanadas concentradas de toda la flota enemiga, antes de cruzar la línea justo donde se encuentra el "Santísima Trinidad", el barco más grande y mejor armado del mundo, con 4 puentes de cañones (el Victory tenía 3 puentes)

La actuación de Nelson tuvo un efecto podríamos decir "anfetamínico" sobre el comportamiento de las tripulaciones inglesas, pues después de una tal manifestación de valor y entrega de su almirante, las tripulaciones lo hubieran seguido "al mismo infierno" como decían los veteranos de esa batalla

Hay que tener en cuenta que Nelson no estaba, sobre el papel, en absoluto obligado a hacer lo que hizo, en general los almirantes no necesitaban exponerse de esa forma para conseguir la gloria inmortal de una victoria, todos sabían que, además, no necesitaba demostrar nada, pues ya había demostrado su valía en las batallas de Cabo San Vicente y en Aboukir, por eso la gesta de Nelson resultaba aún más valiosa, por gratuita, para los ingleses que luchaban en esos barcos, y esto, en mi opinión, fue decisivo para el desenlace la batalla: la cadencia de tiro, la capacidad de maniobra, la decisión en el combate de los barcos ingleses, fue en gran parte producto del afán, por parte de los marinos ingleses que combatieron ese día, por seguir el ejemplo que Nelson les había dado en esa mañana
Ya sabemos la suerte que corrió Nelson: durante toda la batalla se negó a abandonar el puente de su buque, llevando, además, el uniforme y todas las insignias de almirante, por lo que era perfectamente distinguible del resto de la tripulación, un blanco perfecto, y así, cayó herido de muerte por un disparo de fusil desde el barco francés Rèdoutable

No es la primera vez que Nelson desafiaba a la muerte, había perdido el ojo derecho y el brazo derecho en sendos combates, y en Aboukir, donde destrozó a la armada francesa, acabando con la aventura egipcia de Napoleón, fue herido en la cabeza por metralla en medio del combate, que hace que se desprenda un gran colgajo de tejidos de la región frontal que le tapa la visión del ojo izquierdo, lo llevan a ser curado pero se niega a ser atendido antes que otros marineros e infantes de marina que esperan su turno, ese es Nelson...

La contrapartida a Nelson la tenemos en Villeneuve, con su caótico plan de batalla e instrucciones posteriores, y la manera altiva y despectiva de tratar a sus aliados españoles, todo ello lo alejaba de las cualidades que debe tener un auténtico líder

Pienso que gran parte de las explicaciones al desarrollo histórico de los países/sociedades tiene que ver con el desempeño de los líderes de esas sociedades, de su valía y, sobretodo de su calidad ética, pues sin un desempeño ético, la capacidad técnica o la valía pierden, al final, su eficiencia ejemplarizante

La historia de Inglaterra está plagada de ejemplos de políticos, militares, inventores, etc...que se han erigido en líderes y han llevado a ese país a una posición de riqueza y preeminencia envidiables, manteniendo una supremacía económica y militar durante el siglo XIX y principios del XX a pesar de ser un país pequeño y menos poblado que muchos otros países europeos
Hay que tener en cuenta que Horacio Nelson era hijo de un reverendo del Noroeste de Inglaterra (cerca de Norfolk), era de condición muy humilde e ingresó en la marina en lo más bajo del escalafón, este hombre, llegaría a ser el almirante de toda la flota inglesa sólo y exclusivamente por sus propios méritos

Nelson es un ejemplo que me viene bien para hacer la siguiente reflexión: ¿qué hace que determinados países/sociedades tengan unos líderes de ese tipo que sean capaces de impulsar el poder o el bienestar de las sociedades a la que pertenecen?¿Por qué parecen abundar en los puestos de responsabilidad de unos países en los momentos críticos y no en otros?

Para mí, la respuesta a la pregunta anterior hay que buscarla en la valoración que las sociedades hacen del MERITO
Ya en otro post he comentado que en las sociedades calvinistas la "vocación" (calling en inglés) es un concepto laico, y deriva de la creencia de que Dios "llama" (call) a cada uno un "sitio" en el mundo, y no sólo en el ámbito religioso (como defendía el catolicismo), sino en todos los aspectos de la vida, por ello es grato a Dios ser un buen médico, hombre de negocios, soldado, o general (la palabra vocación es una traducción del calling inglés, pues su origen laico es calvinista), de ahí deriva que el éxito es una manifestación de la "certitudo salutis", de la certeza en la salvación, es decir, de pertenecer a la "casta" de los predestinados al Reino de los Cielos

Desde este punto de vista el MERITO es algo literalmente SAGRADO en estas sociedades, ya que negarlo es estar contra los designios del mismo Dios, y por tanto, negar crédito a quien se lo merece, no apoyarlo o dificultar su ascenso, es un verdadero pecado
Estas sociedades son mucho más Meritocráticas y más proclives a reconocer la valía de las personas, además de que imponen a los individuos un más estricto cumplimiento de los "deberes", pues de alguna manera, las cualidades personales son un regalo "divino", una indicación del sitio a que están llamados a ocupar en su "plan divino universal" y no está (o no debe estar) en ellos la facultad de negarse a desarrollar al máximo su potencial. Las cualidades son, de hecho, también una servidumbre

(Todo esto me recuerda el intercambio epistolar entre Erasmo y Lutero, donde el primero, como buen Humanista, reprochaba a Lutero que negara el "Liberum Arbitrium" (libre albedrío) la capacidad final del hombre de poder salvarse o decidir su destino, mientras que Lutero le respondió con su célebre carta "de Servo Arbitrim" donde abominaba de la corrupta naturaleza de hombre cuando no se acompañaba del don gratuito de la "Gracia" que se manifestaba en la "Fe")

Pienso que es, en esta dinámica de respeto "sagrado" al mérito, lo que hace que en esas sociedades muchos de los puestos de responsabilidad los han detentado personas de muy alta valía, que no han basado su ascensión en el halago, la sumisión, la cuna, la intriga, la hipocresía o la manipulación, sin méritos discernibles, lo cual es más probable que ocurra en otras sociedades con menos respeto a las capacidades y al mérito (a lo mejor alguno se le ocurren ejemplos cercanos)

No todo es positivo en este modo de concebir el mérito, estas sociedades meritocráticas tienen el defecto de que el "fracaso" es igualmente una indicación inequívoca de "condenación" (réprobos), por lo que ayudar a los "fracasados" es, de alguna manera, tratar de torcer los designios "divinos" de ahí lo implacable que son estas sociedades con los pobres o los derrotados por la vida, y la facilidad con que palabras como "winners" o "losers" se usan en su vocabulario diario, y donde el afán, la búsqueda furibunda del éxito ejerce una presión brutal sobre las conciencias, generando a veces una frustración insoportable

Se trata de un verdadero "darwinismo social" que justifica la creciente desigualdad como un orden "natural" de las cosas, ya una vez abandonado el lenguaje religioso, la nueva justificación para la profunda injusticia social viene de la mano de esa nueva Teología del siglo XX (y XXI) que es la Ciencia Económica Neo-Liberal

En cualquier caso, para mí, una de las causas, sino la principal de la debacle económica actual es de índole ética, y se basa en que los principios rectores del liberalismo, que podían funcionar en una época de la rigidez moral de los siglos XVIII y XIX, donde los fuertes valores ético-morales, al menos entre iguales, prevenían gran parte de las conductas que serían tenidas por delictivas; ese liberalismos, digo, no funciona hoy día, por la ruptura debida a la pérdida de los frenos éticos propios de la burguesía de la época de Adam Smith, ahora es absolutamente necesario un estricto control de los procesos económicos a gran escala (financieros) por parte de actores cuyas ganancias personales no estén implicados en los mismos (básicamente los gobiernos y sus organismos regulatorios), y fiscalizados por toda la sociedad, necesitándose, para ello, de una auténtica sociedad civil, no sólo los partidos políticos, los cuales están involucrados, de alguna manera, en los intereses económicos

Lo ideal sería poder combinar lo mejor de ambos mundos, que el respeto y la justa valoración del mérito no supusiera el menosprecio y el olvido de los menos favorecidos, pero reconozco que de manera "agregada" es difícil conjugar ambas cosas a la vez (o al menos así ha sucedido en el pasado)

Adjunto un vídeo sobre la batalla de Trafalgar como ilustración:


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