La Segunda Religiosidad

  INTRODUCCIÓN

(Escultura romana de Mitra siglo II d.c.)

"Al fin, rendida, hastiada y fría, (la civilización) pierde el gozo de vivir y anhela—como en la época romana— alejarse de la luz milenaria y sumergirse de nuevo en la negrura mística de los estadios primitivos, en el Seno Materno, en la Tumba.  
Este es el encanto de la «Segunda Religiosidad» que los cultos de Isis, Mitra y el Sol ejercían sobre los antiguos en su postrimería; esos mismos cultos que un alma nueva, en Oriente, había inventado como primera manifestación angustiosa y ensoñada de su existencia en este mundo y había llenado de inédita intimidad."
(Oswald Spengler, "La Decadencia de Occidente", 1918)

Ha sido objeto de mis anteriores artículos el análisis de eso que considero son en el fondo "organismos" y a los que llamamos "Civilizaciones", para intentar comprender y de alguna manera predecir su evolución, y en el caso de nuestra civilización, tratar de entender como "envejece". Porque para mi nuestra civilización ha entrado en su fase de senectud, de su declinar (como ha pasado a  tantas otras civilizaciones en el pasado) y se trataría, por tanto, de analizar la "forma", la "morfología" de ese declinar, usando el método comparativo histórico con otras civilizaciones del pasado, como así hicieron Ibn Jaldun, Giambattista Vico, Oswald Spengler o Arnold J. Toynbee, por citar algunos.

Estoy convencido que la gran mayoría de mis conciudadanos no comparten este diagnóstico, y si bien no todo el mundo está convencido de que iremos a Marte y estableceremos allí una civilización "hija" para continuar luego, por toda la eternidad, la "Conquista del Espacio", o que "descargaremos" nuestro "yo" en un ordenador para continuar viviendo por siempre nuestra vida (si alguien no tira del enchufe), ahora virtual, en una especie de "Paraíso en el Seno Amniótico-Silíceo de la Madre-Máquina"; aunque no todo el mundo considere factible y deseable esa forma acelerada (Silicon-Valleyana) del "progreso"; probablemente la mayoría continúa asumiendo el continuo crecimiento del progreso, de que vamos "a más", y de que tanto los recursos naturales, como los ecosistemas, como los sistemas económicos, sociales y políticos, nos continuarán proporcionando un "bienestar" siempre creciente para nosotros y la gran mayoría de las personas del planeta, ahora ayudados, como no, por la Inteligencia Artificial y su "omnisciencia", verdadero Deus Ex-Machina de nuestra declinante civilización, que en realidad sólo acelerará aún más la degradación social, emocional y cognitiva de la sociedad, es decir, su envejecimiento.

Es por eso que mi opinión no es nada "popular" y sin embargo, a pesar de todo, los síntomas de que algo no marcha según la tendencia plurisecular de nuestra civilización son, para quien quiera verlos, bastante claros y abundantes. Es más, en realidad la Muskeana "Conquista del Espacio"  o el Kurzweiliano "vertido del Yo en en seno de la Madre-Máquina" son formas "escapistas" que, para mi, son un síntoma más de que algo no marcha como debiera, "mitológicamente", en el seno de la civilización.
Es más creo ese "Paraíso-en-el-Cielo-de-la-Máquina" es una forma tecno-futurista cutre de Segunda Religiosidad.

Como ocurre en el envejecimiento de los seres vivos, el declinar de la salud no ocurre sólo en un sistema fisiológico particular o en un aspecto particular del organismo, sino que atañe a todo el cuerpo, incluido los aspectos mentales, y en realidad no hay una sola "causa" por la que los organismos, o en este caso las civilizaciones, decaen, sino una multitud de ellas, que se ven reflejadas en otros tantos síntomas, como ocurre con el envejecimiento de los seres vivos.

Quizás estoy haciendo un juicio de valor al usar el término "decaer" en sentido negativo, pues desde el punto de vista de la Vida, como "ecología de los seres", el nacimiento, el crecimiento, el envejecimiento y la muerte son fases naturales y si me apuras "necesarias" para el funcionamiento de la maravillosa estructura, siempre creadora, del Universo. 
Así pues, más vale que cada uno asumamos, con naturalidad, que somos mortales, que envejecemos, al igual que hacen las instituciones que construimos, porque otras nuevas están "esperando" para nacer y es preciso dejarles sitio.

Recientemente me he centrado principalmente en las "predicciones" de la obra de Oswald Spengler y en menor medida de Arnold J. Toynbee sobre los síntomas o tendencias de las civilizaciones en su envejecimiento (o declinar "orgánico"), por concretar algunas tendencias de las que he hablado en otros artículos:

a) El ascenso de los Líderes Carismáticos en detrimento de la dinámica de partidos, en lo que Spengler llamaba "Cesarismo" y que nosotros, en nuestro tiempo, llamamos "Populismo". El triunfo de Putin o Erdogan o Bukele o Trump puede entenderse como una manifestación de esta tendencia, como consecuencia de los "rendimientos decrecientes" de las formas de Democracia Representativa en unas sociedades gestionadas por el Dinero (Plutocracia) sin apenas margen real de maniobra de los políticos electos.
En buena parte esta dinámica está guiada por la transformación de la política en meras formas de "gestión" o de "gobernanza", principalmente económica, que es un fenómeno acelerado desde los años 1980's (aunque iniciado mucho antes) y que es consecuencia de la progresiva Monetización del Mundo, que alcanza hasta a la mismísima intimidad humana (que es el nicho de negocio de las "redes sociales"). 

El auge del Dinero, a través de la libre circulación financiera debido a la integración neo-liberal en un Imperio Financiero Global, hace que, en virtud de la algorítmica, de los automatismos financieros, el margen real de maniobra de los políticos electos queda mortalmente constreñido y a los ojos de cada vez más personas, la política queda degradada a la elección de las marionetas del momento, de ahí que los anhelos y las preferencias de la población se vayan volviendo progresivamente hacia el Populismo y sus Grandes Hombres Fuertes, que sean capaces finalmente de "hacer algo"; sería como la vuelta al arquetipo Jungiano de "El Padre".

b) El ascenso de lo que Arnold J. Toynbee llamaba las "Cuatro Herejías" (El Arcaísmo, el Futurismo, la Transfiguración y el Desapego) de las civilizaciones en su envejecimiento (o decadencia "orgánica"). Y es que nos encontraríamos actualmente en una fase donde adquiere especial relevancia la "Herejía del Arcaísmo", cuyo héroe es el "Salvador por la Espada", y que según Toynbee se trata de: "el intento de evadirse de un presente intolerable reconstruyendo una fase anterior de la vida de una sociedad en desintegración", un intento de vuelta a las presuntas "raíces" de la civilización como medio de terminar con la decadencia que se percibe alrededor. Putin, Bukele y el auge de la extrema derecha en Europa y USA se inscribiría dentro de esta misma  tendencia arcaísta que es la forma actual predominante del Populismo.

c) El fin de las "Grandes Narrativas", de los "Grandes Relatos" de las "Meta-Narrativas", la "deconstrucción" (negación) Derridiana contemporánea de todas las "Grandes Verdades", y por tanto también de todas las grandes utopías políticas transformadoras orientadas hacia el futuro (como el propio Marxismo), en un nihilismo pragmático creciente. La pérdida de la fé en la "teoría" abstracta transformadora del Mundo, que tiene que ver con el fin de la "Política"" en el sentido tradicional del término y por tanto lo que queda es la "personificación" de la política con el ascenso de los Líderes Carismáticos que he mencionado antes; pero esta tendencia es aún más amplia que todo eso, como ya anunció Nietzsche en sus textos sobre el futuro "nihilismo". 

d) El descenso demográfico acelerado , predicho por Spengleren 1918, que está ocurriendo en la mayoría de los países del mundo y que, para mi, indican una pérdida de vitalidad en el seno de la sociedad, más allá de las explicaciones economicistas sobre su origen, que no comparto, porque es precisamente a raíz del "bienestar" y la mayor disponibilidad de recursos de todo tipo cuando la natalidad se hunde y no al contrario. Por supuesto esto implica un debate a fondo sobre lo que realmente significa "La Escasez". Como decía Spengler: "Inteligencia e infecundidad van unidas en las familias viejas, en los pueblos viejos y en las culturas viejas", como nuestra civilización, cuya masa humana va literalmente envejeciendo por la creciente escasez de niños y jóvenes.

e) El deterioro emocional creciente de la población, en particular de la juventud, la franja social que debería ser la más inmune a la depresión y a la angustia, se observa un auténtico "Malestar en la Civilización" parafraseando a Freud, que permea por todo el cuerpo social, y que es causa y efecto del resto de dinámicas antes descritas.

f) La aceleración de la decadencia económica de Occidente por el proceso de transferencia de los conocimientos científicos y tecnológicos a los países de fuera de su ámbito, que dejará "obsoleto" al "Hombre Fáustico", usando la terminología de Spengler, y que éste recoge en su libro "El Hombre y la Técnica" (1932). Buena parte de la creciente agresividad de USA y en menor medida de Europa respecto a los países fuera de su ámbito se debe al temor a perder esa hegemonía que dura ya más de 500 años.

En este artículo me propongo hablar de otra de las predicciones de Oswald Spengler para el destino de nuestra civilización, y que de alguna manera también fue esbozada por Toynbee aunque de forma menos explícita, y que se trata de la llegada de la "Segunda Religiosidad", que aunque al principio podría encuadrarse dentro de las tendencias "Arcaístas" que al principio la alimentan y usan, es en sí un fenómeno distinto y más amplio, y en el caso, por ejemplo, del Imperio Romano, en realidad con el tiempo acabó suponiendo una ruptura, y no una continuidad, con las religiones y ritos tradicionales de esa civilización.

Hay que decir que esta "Segunda Religiosidad", si nos atenemos a la idea de los ciclos de Spengler, estaría aún en una fase muy muy incipiente en nuestra civilización, aunque todo apunta que hay signos de su "despertar" y sería la profundización en las sucesivas crisis y "cansancios" (no hay que descartar este mecanismo del hastío como factor causante) lo que iría, de alguna manera, acelerando esta dinámica.

LA LICUACIÓN DE LA MODERNIDAD

Las Ondinas del Rin y el enano Alberich, ilustración para la ópera "El Oro del Rin" de Richard Wagner
 “Este cambio continuo de los modos de producción, este incesante derrumbamiento de todo el sistema social, esta agitación y esta inseguridad perpetuas distinguen a la época burguesa de todas las anteriores. Todas las relaciones sociales tradicionales y consolidadas, con su cortejo de creencias y de ideas admitidas y veneradas, quedan rotas: las que las reemplazan caducan antes de haber podido cristalizar. Todo lo que era sólido y estable se desvanece; todo lo que era sagrado es profanado, y los hombres se ven forzados a considerar sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas con desilusión.
(Manifiesto Comunista, K. Marx y F. Engels, 1848

En el famoso párrafo de más arriba del "Manifiesto Comunista" (1848) he marcado en negrita la frase "Todo lo que era sólido y estable se desvanece" que, a mi juicio, resume perfectamente la dinámica de la sociedad contemporánea bajo el auge, siempre creciente, del Dinero; incluso en la vertiente de los países que afirmaban su fe marxista, como en el antiguo Bloque Soviético o la actual China, porque el Dinero y sus efectos sociales van más allá de lo que declaman las proclamas políticas del momento.

Se podrá discutir si las propuestas de Marx respecto a la forma de evitar los males del Capitalismo son más o menos acertadas o incluso realistas, pero lo que no se puede negar es la profundidad y rigor respecto al diagnóstico que hace Marx de la sociedad en la que vivió.

En realidad la noción de Zygmunt Bauman de la "Modernidad Líquida" proviene de esa lectura sociológica de Marx, que ya, claramente, había descrito en sus textos. 
También encuentro parentesco a este concepto de "Sociedades Líquidas" con las Deleuzianas "Sociedades de Control" como opuesto a las "Sociedades Disciplinarias" de Michel Foucault; y son éstas últimas las que sería las "Sociedades Sólidas" de Bauman frente a las "Líquidas" que describía Deleuze y que ya traté en otro artículo de este blog, por lo que no me voy a repetir en su descripción.

Y más reciente, las ideas de Byun-Chul Han, como "La Sociedad del Rendimiento", que se tienen como "novedosas", en realidad retoman el testigo de esas mismas ideas ya expuestas por Marx y otros autores, respecto al papel social y emocionalmente destructor del Capitalismo (en realidad del Dinero y su impacto en las relaciones sociales), y simplemente describen las nuevos aspectos en virtud de los desarrollos tecnológicos contemporáneos (como internet o las redes sociales) aunque las tendencias subyacentes son las mismas que ya vio y describió Marx y en realidad otros muchos autores antes que Marx.

En realidad esa crítica, aún más profunda que la de Marx, ya estaba esbozada en los escritos de varios autores que le precedieron. La critica de Marx al "Nexo del Dinero", como único restante tras la disolución de los vínculos de reciprocidad y de mutua responsabilidad, utiliza los mismos términos usados por el escritor escocés Thomas Carlyle, que expuso, por ejemplo, en su libro "Cartismo" (1839), que trata sobre esa tendencia política, y donde este autor afirma:

"¡Oh lector, a qué cambios se ve reducida la pobre sociedad, que lucha por dar todavía alguna razón de sí misma, en épocas en que el pago en efectivo se ha convertido en el único nexo de unión entre los hombres!"

Una crítica similar aparece en los textos de los escritores románticos, en particular alemanes, como F. Schiller, JWG. Goethe, F. Hölderlin, que forman una larga y antigua tradición alemana de la que indudablemente ha bebido el "germanófilo" Byun-Chul Han, que adquirió la nacionalidad alemana, vive en Alemania y por sus textos permea el amor a la "antigua" cultura alemana; autor que viene de asistir a la destrucción emocional de su país natal Corea del Sur, que he mencionado como "ejemplo" en varios artículos anteriores y que presumo está detrás de la temática de sus escritos; pues pocos países han "progresado" tanto y tan rápido como Corea del Sur.

El auge del Dinero y su "Mandamiento de Eficiencia", su Weberiana "Racionalidad Instrumental Orientada a Fines" (sea en el tipo de sociedad que sea: Capitalista,  Marxista-Leninista o Maoísta), va imponiendo la desintegración de los vínculos, de las comunidades, tenidas como "atrasadas" e "ineficientes", inadecuadas para el "Progreso", manifestado en la progresiva urbanización de la sociedad y la sustitución de la comunidad por el progresivamente aislado individuo en el seno del Estado y/o del Mercado (en realidad son dos caras de la misma moneda, como analicé en otro artículo ya lejano en el tiempo).
Marx, y sus herederos, intentaron construir otra nueva "Sociedad Sólida" que sustituyera al marasmo "líquido" destructor de la sociedad capitalista, sobre los cimientos de una racionalidad política como base de un "socialismo científico", pero parece que en las sociedades modernas urbanas y complejas, donde el Dinero es el método de organización de la sociedad, esto no resulta muy viable. Proyecto que recuerda al de Platón en su "República" con el gobierno racional, siempre desinteresado claro, de los benévolos "Reyes-Filósofos".

Hay quien se sorprenderá que mi crítica no se circunscriba exclusivamente al Capitalismo y la haga extensa a otros sistemas económicos como el de los países del antiguo Bloque Comunista o la actual China, y aunque si bien actualmente el Capitalismo es el sistema claramente predominante en el mundo, es que creo que las sociedades del ámbito socialista no escaparon a la dinámica que impone el Dinero como "disolución" de los vínculos y las formas de vida comunitaria, al reinar sobre las transacciones y las relaciones entre los individuos según una lógica abstracta cuantitativa y toda la cohorte de efectos socio-emocionales que eso implica.

El caso de China es paradigmático, pues el partido gobernante, temeroso de una crisis política de disolución del régimen, como la ocurrida en la Unión Soviética, buscó la legitimidad popular acelerando el crecimiento económico por medio de su perfecta inserción en la globalización y en las dinámicas de la desigualdad económica y el consumismo que antes tanto criticaban del "Mundo Capitalista". Porque una vez que el Dinero empieza a reinar en la vida social, "todos los caminos conducen a Roma", y es digno de ver como los actuales líderes chinos visten impecables trajes de chaqueta como auténticos CEO's de la nación, y han construido algo que se parece bastante a lo que Spengler llamaba el "Socialismo Prusiano" (el socialismo del futuro para ese autor), un régimen autoritario, sin elecciones democráticas, sin partidos políticos, sin libertad de prensa ni de opinión, sin sindicatos que no sea el del propio partido (vertical), sin derecho a huelga, y con algunos mecanismos de protección social (menor aún en China hoy de lo que, creo, entendía Spengler sería los "Socialismo Prusiano" del futuro) y que, efectivamente ha abolido la "lucha de clases", pero por supuesto no las clases en sí.

Parece haber, por tanto, en la forma en la que la sociedad se organiza en torno al Dinero un elemento destructor de la "con-vivencia" entendido en la forma en la que se estructuran las comunidades que verdaderamente lo son, y los individuos quedan presos de una especie de "posesión" o "maldición"; que es precisamente el objeto de muchos mitos construidos por pueblos de las Edades Oscuras, como es el caso del "Cantar de los Nibelungos" (Nibelungenlied en alemán) o la llamada "Saga de los Volsungos".

Por ejemplo El Cantar de los Nibelungos narra la historia de una raza de enanos, o elfos, los Nibelungos, que habitaban el Nibelheim, el reino de la niebla y la oscuridad, y que guardaban celosamente escondido un gigantesco tesoro de oro y joyas que databa de tiempos remotos, pero ese tesoro nunca dejó de estar manchado y manchar a sus poseedores, con la codicia corruptora y la locura. En ese poema épico Sigfrido consigue rescatar el tesoro de los Nibelungos de un dragón y se lo entrega a la hermana del rey de los Burgundios, Krimilda, como regalo de boda, lo cual pone en marcha toda una cadena de desgracias que termina con la destrucción del propio reino de los burgundios.
Esta historia la usa Richard Wagner para su famosa serie de 4 óperas de título "El Anillo del Nibelungo", y que, de alguna manera, describe la destrucción acarreada por el ansia del oro a los que luchan por su posesión. 
En la primera escena de la primera de las cuatro óperas, la titulada "El Oro del Rin", las tres ondinas (ninfas) guardianas del Oro del Rin flirtean con el enano nibelungo Alberich, que las persigue lleno de deseo y amor, pero las ondinas juguetonas se burlan de él y éste, en venganza, acaba robándoles el oro que custodiaban, el cual acaba desencadenando una tragedia destructora tras otra hasta el mismísimo Gotterdammerung, el "Ocaso de los Dioses", con la destrucción total de todos ellos y su mundo.
 
Dicen las ondinas Woglinde y Wellgunde al enano Alberich en esa primera escena cuando éste ve por primera vez el Oro del Rin:
WOGLINDE 
La pureza del oro 
no despreciarías
si supieras la magia que contiene.

WELLGUNDE 
La Riqueza del mundo 
podría ser para aquél 
que con el Oro del Rin 
hiciera un anillo que le otorgaría 
un poder incalculable.
WOGLINDE 
Sólo a aquél que solemnemente 
abjure del poder del amor,
a aquél que renuncie
a los placeres del amor, 
sólo aquél recibirá la magia 
para forjar un anillo con el oro.

WELLGUNDE 
Entonces, estamos a salvo 
y no debemos preocuparnos,
pues todo lo que vive, quiere amar:
y nadie renunciará al amor.
Ese es el tema central del Cantar de los Nibelungos o de la Saga de los Volsungos y otros relatos épicos similares: la destrucción causada por la "Maldición del Oro", por el efecto destructor que el oro causa sobre la mente, sobre las emociones de sus poseedores y que, en mi opinión, es recogido por los poetas anónimos de los pueblos nómadas que entran en contacto con las civilizaciones desarrolladas y sus tesoros, y asisten a la transformación que experimentan sus conciudadanos por el efecto "mágico-demoníaco" del oro.

En mi opinión Tolkien copia esta temática de las óperas de Wagner en su gigantesca obra "El Señor de los Anillos", donde los "Anillos de Poder", con su influjo mágico, corrompen profundamente a quien los posee, al igual que hace el anillo hecho con el Oro del Rin que mencionaba la ondina Wellgunde en la ópera de Wagner.


En el mundo griego encontramos el mito del rey de Frigia Midas donde, igualmente, el afán del oro acaba en maldición y hace que este rey ya no pueda oler, saborear, ni siquiera acariciar a su hija, pues todo lo que toca (merced al deseo concedido por Dionisos y producto de su avaricia), se convierte en oro, y esto lo separa del mundo irremediablemente, conduciéndolo a un "infierno dorado" donde no hay olores, sabores, calor, compañía o amor, sino el tacto frío y uniforme del oro, que es lo que en realidad les ocurre a quien persigue el oro por encima de todo, que pierde el paladar para el Mundo y la Vida.

Para la ingenua mente de los pueblos "atrasados" presenciar la "Fiebre del Oro" a lo largo y ancho del mundo, debe haber sido un espectáculo sorprendente, y es normal que sus poetas anónimos pasaran a considerar al oro como dotado de poderes maléficos por sí mismo, en vista de las consecuencias dramáticas que el mero efecto de su presencia y la posibilidad de su posesión causa en aquellos que viven en sociedades con economías monetarias, y como acaba destruyendo hasta lo más sagrado que puedan poseer.

Estas son, pues, las temáticas que usa Wagner para explorar, en sus dramas operísticos, los efectos del Dinero en su sociedad, en la fase en la que "flirteaba" con el socialismo, con su apoyo decidido a las revolución de 1848 en Dresde lo que le supuso el exilio, ideas que con el tiempo (y la fama) iría abandonando, sensible, él también, a la "fascinación por el oro".

No es este el lugar para una descripción de las dinámicas, emocionalmente destructoras, que acarrea esta nueva forma de "Sociedad Líquida", para ello recomiendo leer los libros del ya mencionado autor Zygmunt Bauman que acuñó el término, o los numerosos textos de Byun-Chul Han o este artículo sobre "La Enfermedad Mortal de la Civilización" que escribí hace un tiempo, y donde aparece un apartado específico que titulé "El Malestar en la Civilización" (parafraseando el título del famoso libro de Freud).


LOS SÍNTOMAS

(Estatua romana de ISIS, siglo II d.c.)

Los novelistas nos engañan cuando explican al individuo sin tener en cuenta las compresiones de su alrededor. El bosque moldea al árbol. ¡Se le deja tan poco sitio a cada cual! ¡Cuántos brotes atrofiados! Cada cual lanza su ramaje por donde puede. La rama mística se debe, la mayoría de las veces, al apiñamiento. No se puede escapar más que hacia arriba.
(André Gide, "Los Monederos Falsos", 1925)

De alguna manera la vida de las civilizaciones me recuerda a la secuencia de la forma de vida ética que promovía el hinduismo védico y que aparece documentados en los Dharmasutras de los siglos II y III a.c., donde la vida de los individuos, que quieren alcanzar la "Liberación (Moksha en sánscrito), debe pasar por las siguiente 4 etapas o Ashramas:

1) Brahmacharya: la etapa del aprendizaje y del despertar a la vida, sucede entre la infancia y aproximadamente los 20 - 25 años de edad, es el despertar de los deseos, de la creación, de la educación y el aprendizaje, se trata de "un alma nueva que despierta al Mundo". En una metáfora con las civilizaciones sería la etapa de su "Primavera", del despertar a la Vida, del despertar del ser en el Mundo, del aprendizaje y perfeccionamiento de su cosmovisión y el comienzo del despliegue de su propia fuerza vital creadora.

2) Grihastha: esta etapa sucede entre los 20-25 años hasta los 50-55 años, son los años para crear y sostener una familia, la edad del trabajo y los deseos, de vivir por y para "el Mundo", en medio de una relación social muy intensa. En esa edad se despliegan al máximo las propias capacidades para el trabajo y la creación orientada hacia los otros, hacia la sociedad, de estar "en el Teatro del Mundo". En la analogía con las civilizaciones sería su "Verano", la época donde alcanza su cénit la fuerza creadora, el despliegue de su fuerza vital, en está fase predomina el hedonismo.

3) Vanaprastha: es la etapa entre los 50-55 y 70-75 años de edad, y supone una retirada gradual del mundo y el progresivo énfasis en la vida espiritual. En esta edad se van dejando los asuntos de la vida, poco a poco a las nuevas generaciones y la mente se vuelve al perfeccionamiento del espíritu, ante lo que se percibe como la progresiva cercanía de la muerte al sentirse en el cuerpo el peso del tiempo. Hay un descenso notable de la vitalidad, y el mandamiento ético védico (y también el que impone el cuerpo) es el de una vida simple y frugal, cada vez progresivamente más centrada en los aspectos espirituales y un progresivo apartamiento de lo "mundano", ya no se tienen hijos. En la analogía con las civilizaciones equivaldría a la fase del "Otoño", donde las fuerzas creativas y la vitalidad comienzan a flaquear, ya nacen muy pocos niños, se empieza a sentir el peso de la decadencia del cuerpo (social), y progresivamente se va volviendo a la religiosidad, pero ya no con el aire "mágico" de la infancia sino con la búsqueda de un sentido y un "cobijo" al final de los días. Al principio de esta etapa, en las civilizaciones, ocurriría la fase "Estoica" y poco posterior a ella comienza la "Segunda Religiosidad" y el Neoplatonismo (entre los filósofos naturales/científicos).
Según Spengler es la fase en la que estamos entrado ya.

4) Sannyasa: es la última etapa de la vida, desde los 70-75 años en adelante, los deseos materiales y los prejuicios que han guiado la vida anterior casi desaparecen, las acciones que predominan (o que debería predominar según la ética védica) son aquellas encaminadas a la "curación espiritual", por medio de la compasión, la devoción y el amor, en lo que debería ser una entrega casi exclusiva al mundo espiritual, pasando incluso la familia ya a segundo plano. En la analogía con las civilizaciones, es el "Invierno" de las mismas, donde ya la decadencia "orgánica" es aguda, y las fuerzas creadoras y mantenedoras del cuerpo social van desapareciendo, y el fin de la civilización, entendido como "conjunto de Visiones Primordiales" está próximo, y otras "visiones" y otras formas de vida, en los márgenes, pujan por surgir, por ocupar su sitio.

Evidentemente en la descripción anterior, idealizada, de la vida ética védica, no aparecen los conflictos que inevitablemente se dan en cada fase, y las contradicciones que en cada período abundan.

Esta tendencia a ver la Vida de todos los seres y la historia misma por "ciclos" es típica de la visión del mundo tradicional, tanto de la India como de el resto de culturas, y tiene su origen en la contemplación de la Naturaleza y en general, también, para quien quiera verlo, en la contemplación de la Historia en forma de grandes períodos, cosa que es difícil de apreciar viviendo en el seno de la propia civilización (todas), que se viven como "eternas", en particular cuando además conservan una herencia judeo-cristiana, como es el caso de la nuestra.

Por otro lado la tendencia de los seres humanos, con la edad, a volverse hacia los aspectos espirituales de la existencia parece ser algo común en todas las culturas, incluso las más materialistas, ciertamente en formas que muchas veces no pueden catalogarse exactamente de religiosas, pero esa tendencia creo que es real, y veo verosímil que Spengler acierte también en esto, a nivel de la sociedad (o civilización) en su conjunto, producto del daño emocional que la sociedad actual produce en los individuos y que de alguna manera acaba "empujándolos" (como en la frase de la novela de André Gide) hacia "arriba".

Como ya comenté en otro artículo el colapso del Globo Metafísico (Sloterdijk), bajo el peso creciente de la Razón Instrumental, el Desencantamiento del Mundo (Max Weber), trae aparejado el debilitamiento, también creciente, de las otras Burbujas concéntricas anidadas que rodean socialmente a los individuos, y que van quedando expuestas, una a una, a la nueva Intemperie Cósmica que las debilita. 
La Razón y su Duda Metódica que siempre la acompaña, es un factor desestabilizante de todas las "narrativas" mitológicas, de todas las tradiciones, de toda relación "irracional" de las personas entre ellas y el medio natural, de todos los fundamentos emocionales de los vínculos,  en suma, que sostienen las Burbujas que forman y necesitan los seres humanos para vivir, porque la Razón, siempre instrumental, hace vibrar, hasta romperse esas Burbujas construidas en la irracionalidad emocional, de ahí el concepto de Vico de "La Barbarie de la Reflexión" y su efecto devastador sobre la estabilidad de las Burbujas a largo plazo, y que desestabilizan el cuerpo social, es por eso que la sociedad, llegado determinada fase del ciclo histórico, se "cansa" del materialismo extremo y trata de huir de esa Helada Cósmica tratando de reconstruir una nueva Cubierta Metafísica que la proteja, con materiales a veces eclécticos (como en la Roma Imperial) de la Intemperie.

Volviendo a la temática del "Fin de la Gran Política", creo que Spengler acertó de lleno también cuando vaticinó que "la fuerza de las ideales abstractos no se extienden más allá de los dos siglos que dura la Política de Partidos", creo que la Gran Política de Partidos, en nuestra civilización, duró esos 200 años, desde 1789 a 1989, período en donde los grandes ideales las Derridianas "Grandes Meta-Narrativas" se reflejaban en los modelos ideológicos defendidos por los partidos políticos, con una tendencia transformadora de la sociedad en sus programas. Esas ideas florecieron en el período de las Foucaultianas "Sociedades Disciplinarias" donde en sus "Centros de Encierro" (la Escuela, el Cuartel, la Fábrica, La Familia Extensa, El Barrio Proletario, etc...) se configuraban subjetividades colectivas fuertes con idearios basados en vivencias e intereses comunes, en necesidades reales comunes; esos "Centros de Encierro" sostenía aún en parte la "solidez" de la sociedad, pero finalmente fueron "licuados" (Z. Bauman) por el avance imparable de las Deleuzianas "Sociedades de Control", que dan un paso cualitativo en la "liberación" de las personas de los antiguos "Centros de Encierro" (acelerado a partir de 1968), con la subsiguiente disolución de las identidades colectivas "sólidas" que sostenían, haciendo inviable las ideas, los acuerdos, las luchas colectivas en pos de una verdadera transformación social.
Igualmente en la Roma clásica a partir del siglo I ya no se oyen las diatribas y tremendas luchas entre los Populares y los Optimates, ya no aparecen conflictos similares a los alentados por Tiberio y Cayo Graco, no hay "Subidas al Aventino", todo eso duró los dos siglos que dura la "Gran Política de Partidos" con sus nobles ideales abstractos transformadores de la sociedad. 
Lo que llegó luego fue el Cesarismo.

En el siglo XXI ya las "Políticas de Partido" han dejado prácticamente de existir, ahora las multitudes, desprovistas de los Grandes Idearios Colectivos de la antigua "Sociedad Sólida", vuelven sus ojos hacia los Líderes Carismáticos, con la esperanza de que "hagan algo" por "solidificar" sus vidas, pero este deseo se verá frustrado una y otra vez, y es ahí donde entra en juego, en paralelo, la Segunda Religiosidad, en la búsqueda de un nuevo "Centro de Gravedad Permanente" vital (como cantaba Franco Battiato), en el seno de una civilización que declina orgánicamente, que envejece.

Durante todo el siglo XX los intelectuales asumían que el continuo desarrollo económico, la "modernización" de la sociedad tendría como efecto inevitable en todo el mundo una sociedad progresivamente más secular, más atea/agnóstica, que era cuestión de tiempo que se acabase con todos los "mitos", con todas las "supersticiones" y la sociedad sólo aceptara las verdades propuestas por la Ciencia como medio de entender la Realidad, y parecía que eso, unido al auge de las "Democracias Representativas" en todo el mundo, iniciarían lo que Fukuyama consideraba "El Fin de la Historia"; pero parece que ese modelo tiene claros "Rendimientos Decrecientes" (David Ricardo) y la realidad actual indica que vamos por otros derroteros, que, de hecho, se parecen más a lo que ocurrió en otras civilizaciones en el pasado, cosa que no debería causarnos mucha sorpresa...

Hay bastantes estudios ya que avisan que en todo el mundo, y en particular entre los jóvenes, incluso en los países desarrollados, se están volviendo a la religiosidad, como por ejemplo en este, este y este estudio al respecto; quizás el fenómeno más espectacular fue el retorno con fuerza de la religión musulmana en muchos países del mundo islámico, fenómeno que alcanzó también a las comunidades de origen musulmán en los países occidentales, en buena parte como reacción a las dinámicas indicadas anteriormente, pero este fenómeno no es sólo un fenómenos que atañe al mundo islámico, sino que es generalizado en todas las confesiones o tradiciones, y está ocurriendo en el Hinduismo, en al Judaísmo, en el Budismo, y como no con el Cristianismo, y alentado precisamente por las generaciones jóvenes, que tradicionalmente se consideraban las más propensas a abandonar los valores tradicionales y la religiosidad de las generaciones previas, pero como estamos viendo en nuestras sociedades desarrolladas, son estas generaciones las que más de lleno están sufriendo el impacto emocionalmente destructor de las "Sociedades Líquidas".

Por ejemplo, tal y como ya describí en otro artículo, para el caso de España, en las estadísticas recopiladas en el llamado Barómetro de Juventud, Salud y Bienestar de 2023, que recoge los resultados de una serie de encuestas a jóvenes de 15 a 29 años en todo el territorio nacional, se detallan los siguientes resultados:

a) El 59,3% de los jóvenes manifiesta haber tenido algún problema de salud mental en el último año. Un 17,4% (casi 1 de cada 5), afirman que lo han tenido con frecuencia.

b) Aproximadamente 1 de cada 3 jóvenes (31,7%) han tomado psicofármacos en el último año.

c) El porcentaje de jóvenes que nunca han tenido una ideación suicida (47%), es menor que el porcentaje que si han tenido ideaciones suicidas (48,9%). Un 11,3% piensan en el suicidio con cierta frecuencia y nada más y nada menos que un 13,8% declara tener ideaciones suicidas con mucha frecuencia o continuamente.

d) Sólo el 14,8% aseguran que no han sentido soledad o aislamiento en el último año, es decir, la inmensa mayoría de los jóvenes (el 85,2%) consideran que han sufrido soledad o aislamiento en el último año, y un 45,3% lo han sentido con cierta o mucha frecuencia, es decir, no se trataría de un problema puntual en esos jóvenes.

Evidentemente pueden aducirse multitud de causas a esta "epidemia" de malestar entre la juventud, y es cierto que no se pueden simplificar los fenómenos sociales de este tipo, pero lo cierto es que el descontento es claro, y que en medio de ese malestar se busque refugio en la religión es algo que no debería sorprender a nadie, como tampoco debería sorprender que sean los jóvenes los que, en buena parte, apoyan a los nuevos Líderes Carismáticos.

En realidad el fenómeno de vuelta a la religiosidad no es sólo de los jóvenes, las tendencias "New Age" vienen de los años 60 del siglo pasado, y la búsqueda de formas de religiosidad "a medida" usando las religiones Orientales tradicionales pero "tuneadas" para adaptarse a los "estilos de vida" es un fenómeno en expansión, y aunque, en buena parte, tengan que ver con el "cuidado del cuerpo y de la mente", con una forma meramente hedonista de entender la espiritualidad, hay un trasfondo también espiritual en todo ello que va poco a poco calando entre las personas y que se irá acelerando a medida que las crisis anidadas de nuestra civilización se combinen con el efecto "disolvente" de las sociedades organizadas (o más bien des-organizadas) alrededor del Dinero.


EN UN FUTURO MUY MUY LEJANO (O NO TANTO)

(Escena de la película "La Guerra de las Galxias", 1977)

Para ir terminando el artículo divagaré sobre una de las películas de ciencia ficción más famosas de la historia del cine y me refiero a "La Guerra de las Galaxias" (1977) y sus sucesivas secuelas, donde, curiosamente, en esas "galaxias muy muy lejanas", permea un sentido espiritual/metafísico generalizado (expresado en la creencia y uso de La Fuerza), al menos entre los personajes principales, y refleja, además, una batalla, entre unos rebeldes con rasgos "Arcaístas" y un Imperio "Universalista".

El héroe de la primera película, Luke Skywalker, es un granjero, vive unido a la tierra, en su seno, vive literalmente en una especie de madriguera, acompañado de Obi-Wan Kenobi, que lo tutela y educa. Éste último personaje es un Jedi, una especie de monje que viste de una forma que recuerda a los monjes medievales, con su capucha y que cree en "La Fuerza" como ente metafísico que envuelve todo el universo que influye en las personas y los sucesos y que literalmente "mantiene unidas las galaxias". Además el arma que porta se trata de una espada, sí, tipo láser, pero sigue siendo una espada, un arma corta, "arcaica", propia de los monjes guerreros medievales.


(Luke Skywalker saliendo de su "madriguera" en el planeta Tatooine)


(El "monje guerrero" Obi-Wan Kenobi)

Contrastaremos ahora estos personajes con el supervillano de la primera película de la serie, Darth Vader, y sus tropas: Darth Vader no habita un planeta, no "pertenece" a una zona del universo, habita "en el seno de La Máquina", vive en un espacio artificial, con luz artificial, con el suelo y las paredes artificiales y habla y respira a través de una máquina; no muestra la piel, ni él ni sus tropas, todas uniformadas e iguales, y su vida está regida por la búsqueda irrestricta del poder, pero sin "anclaje" a ningún lugar, a ninguna "Tierra", es "Universalista" (el equivalente en el espacio a los "Globalistas" terrenales), y su enfrentamiento a muerte es con aquellos que habitan "Tierras", que visten trajes de textura natural (como Luke Skywalker u Obi-Wan Kenobi), que viven en comunidades, y sobre los que despliega el poder destructor de la tecnología a gran escala, pues aunque los "rebeldes" usan también la tecnología en su lucha, lo que los hace triunfar no es disponer de mejores y más letales armas, sino sus tácticas "asimétricas", de guerra de guerrillas que emplean contra las tropas imperiales, más poderosas tecnológicamente.

Es la batalla entre la "Piel" contra "La Máquina", lo "Local" contra lo "Global", lo "Diferente" contra lo "Uniforme", que habla un poco, creo, de la ideología de fondo, un tanto "Arcaísta" del guionista (George Lucas).


(El "Universalista" Darth Vader y sus tropas imperiales de asalto)

El guionista de la primera trilogía de esta serie, George Lucas, sitúa la acción tras la caída de la República, que es sustituida por el Imperio Galáctico. 
Este cambio de régimen sucede por adquirir el Canciller Palpatine (Sith Darth Sidious) poderes excepcionales entregados por el Senado, ante un ataque de una federación rival, que acaba desencadenando una cadena de acontecimientos que termina haciendo que la República Democrática sea abolida y se establezca el Imperio Galáctico, en una secuencia de sucesos que recuerda a lo que ocurrió en Roma tras las guerras del Primer y especialmente del Segundo Triunvirato, con el acaparamiento, por parte del Pontifex Maximus Augusto (que era el verdadero título de su cargo), de poderes excepcionales perpetuos, pues el "soberano" es aquel que acapara los "poderes excepcionales" y decide sobre la "excepción" (Carl Schmitt).

En cierta manera esta película puede considerarse premonitoria, pues actualmente estamos asistiendo a un acaparamiento del poder en la figura del "Canciller" Trump, que está ciertamente abusando de los poderes "excepcionales" que ha otorgado el Congreso y el Senado al Presidente de la República, en particular desde los atentados del 11 de Septiembre de 2001, y que desde esa fecha, según mi punto de vista, pusieron a rodar el marco legal que llevará al fin de la República Estadounidense de una forma apenas perceptible, como apenas perceptible fue la forma en que Augusto se hizo con el control del poder en Roma sin abolir las elecciones (al Senado, a los Comitia Tributa, todo el Cursus Honorum, etc...), sin modificar significativamente las leyes romanas y sus instituciones y sin considerarse "rey" ni nada parecido, simplemente "Primus Inter Pares" (el Primero Entre los Iguales). 
No sé si Trump llegará a ser un "César" o sólo un "Craso", otro especulador inmobiliario como Trump, y puede que, como el Craso romano, pierda su fortuna luchando contra los persas en Oriente...Pero es posible que venga otro presidente, después de él,  más implacable, inteligente y sutil que si modifique, a largo plazo, la forma en que está estructurado el Estado Norteamericano, vaciando aún más lo que queda de democracia.

Como bien decía Carl Schmitt (1922): "soberano es quien decide sobre el estado de excepción", y en nuestro mundo contemporáneo, en el seno de la República Imperial Americana, las "excepciones" se multiplican a gusto del "soberano", y lo malo es que la oposición a esa "excepción" cada vez es más débil, como lo acabó siendo en Roma, y el pueblo acabó abrazando la Pax Octaviana (en el interior claro), casos como Bukele avisan de esta dinámica (y me temo que México acabará siguiendo esa misma vía)

Como nota al margen, me consta que el más famoso secretario de estado de USA, Henry Kissinger, siempre se sintió fascinado con la obra de Oswald Spengler, y con 27 años escribió su tesis, de título "The Meaning of History"("El Sentido de la Historia", 1950), alrededor de las tesis de Spengler, Toynbee y Kant sobre el devenir histórico de las civilizaciones, y donde sostiene, por ejemplo, la defensa de las ideas de Kant frente a las de Spengler, en defensa, por tanto, del optimismo ilustrado frente al "fatalismo" de Spengler, no obstante, con el tiempo, parece haber ido re-evaluando esas ideas y volviendo una y otra vez a "La Decadencia de Occidente", libro que regaló al presidente Richard Nixon a principios de los años 70 del siglo pasado e incluso el propio Nixon usó frases de ese libro en sus intervenciones públicas. El fantasma de Spengler parece haberle perseguido toda su vida al antiguo secretario de estado, y esto me lleva a pensar si Spengler, desde su tumba, como hizo Von Schlieffen con el principio de la Primera Guerra Mundial, de alguna manera haya contribuido, a través de aquellos que lo han leído y seguido sus textos, no como una predicción, sino como un "guión", a poner en marcha parte de los cambios que ahora vemos como "profecías auto-cumplidas", aunque ciertamente esto es una mera elucubración y lo considero muy muy poco probable.

Volviendo a la película La Guerra de las Galaxias, otro aspecto relacionado con este artículo es la relevancia de los aspectos espirituales de los principales personajes: los Jedi y los Sith, que establan una lucha maniquea que envuelve toda la trama, y todo ello en medio de un desarrollo, de un despliegue científico-técnico que debería haber abolido todas esas "supersticiones" y que sin embargo tiene un papel fundamental en los sucesos, pues en realidad es "La Fuerza" la que al final hace inclinar la balanza en uno u otro sentido, siendo la tecnología, en suma, sólo un aditamento estético en la trama "metafísica" general.

Empiezo a pensar, por tanto, que la trilogía de Star Wars (las primeras tres películas) en realidad tratarían de un posible futuro de la "Galaxia" (nuestra civilización), con el riesgo cierto de la abolición de la democracia en la república y el establecimiento de un imperio, en el seno de una (Segunda) Religiosidad, no constreñida por el desarrollo científico-técnico.

Por otro lado hay quien piensa que este fenómeno, esta progresiva "espiritualización" de la sociedad se quedará ahí, en las capas "populares", que los intelectuales, en particular los científicos, son inmunes a nada de esto, ya que, "como todo el mundo sabe", los axiomas, los postulados, el sentido de las investigaciones y los propios científicos son "neutrales" y en realidad sus conclusiones son "asépticas" y no tienen nada que ver con el medio social y cultural donde habitan, todo lo cual, por cierto, siempre me ha parecido un gran mito en sí mismo y estoy convencido que veremos como todo este "ambiente" permea en las clases articuladoras de las "narrativas", incluyendo el estamento científico, tal y como el Atomismo y el Materialismo fueron siendo poco a poco abandonados en el mundo Greco-Romano con el auge del Neoplatonismo en la Antigüedad Tardía (a partir del siglo II d.c.), que sería el período "correspondiente" en el que nos encontramos en nuestra propia civilización.

Pero todo esto será objeto de un nuevo artículo en el futuro.

¡Ah!, ¡Y que La Fuerza os acompañe!